jueves, 19 de junio de 2014

GOURIÉ (Calle)



Antes RELOJ, GOURIÉ, RELOJ, GOURIÉ y DEL RELOJ.




La calle que en los primeros momentos de su historia era el pequeño atajo entre las ermitas de san Juan y san Sebastián que luego acogería también a san Pedro, cuyo primigenio nombre anda perdido en la historia, a partir 1851 empieza a conocerse popularmente como la calle DEL RELOJ, por dar de frente a la torre que se construyera en la ermita parroquial y donde se instalara el reloj que fuera utilizado como patrón para medir las horas de las azadas de agua de la Heredad. Es en la actualidad la única calle de Arucas dedicada a una saga o familia no estante entonces en la Villa.

Desde la perspectiva de nuestros días, sus rótulos han ido y venido, cómo de forma aparentemente casual, si bien las primeras variaciones lo pudieron ser por un oculto interés económico, político y social, que posiblemente, por estar inédita en el tiempo su pequeña historia, ha confundido las decisiones más recientes en los cambios de su nominación, y que siendo justos con la historia y los sentimientos, demandaría que volviera a rotularse como DEL RELOJ.

El popular nombre de la calle DEL RELOJ, lo es a partir del acuerdo de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas para la construcción de una nueva torre en el ángulo del Sur de la fachada principal de la antigua ermita de San Juan Bautista, con el objetivo de instalar en su remate un reloj, según nos lo documenta en su cuaderno de notas el primer cronista: 

«El reloj público de la Heredad.- En sesión de 1º. de Abril de 1846, á propuesta de Don Miguel Suárez Ponce, (Padre de D. Isidro Suárez) se acordó la construcción de la torre del reloj, comisionándose para la ejecución de esta obra á Don Miguel Déniz Miranda, administrador del Mayorazgo, á Don Germán Mujica, á Don Luis Ponce Ponce y á Don Francisco González Rodríguez (padre de Don Bruno González Castellano). Costó la Torre 77.668 rvon. (Es decir, 19.417 ptas.). El 1º. Relojero fue el Pbro. D. Pedro Regalado Hernández nombrado el 13 de Abril de 1851, el cual ocupó este cargo hasta el 18 de Abril de 1852 en que se trasladó á Las Palmas, nombrándose en su lugar á D. Rafael Henríquez (Padre de Don Norberto Henríquez) Esta torre se acordó venderla á la Iglesia parroquial en sesión de 13 de Junio de 1909. El nuevo reloj de la Heredad se instaló en la casa de esta sociedad el año de 1912. (Me ha dado estos datos Don Teodoro Rosales- Año de 1933).

Este reloj de Arucas.- Traído en 1850, tiene esta inscripción: Made by Jonh Moore & Sons.- Clerkenwell-London- 1849. Traducción: Hecho por Juan Moore e Hijos. Clerkenwell.- Londres. 1849

El reloj de la torre.- El día 2 de Junio de 1850 quedó en uso colocándose en la torre nueva el hermoso reloj que se hizo venir del extranjero costeado por la Heredad de Aguas de esta Villa (siendo su primer relojero el Pbro. D. Pedro Regalado Hernández). Se acordó venderlo por 10.000 ptas. en sesión del Heredamiento fecha 13 de Junio de 1909» (QUINTANA MIRANDA, P.M.: Cuaderno 1º de notas referentes al pueblo y parroquia de Arucas, ed. digital, 2012, p. 100).

La información del diseñador y maestro de obras nos la aporta también el cronista «Torre del reloj.- El día 2 de Junio de 1846 se principió la torre nueva del reloj y se concluyó el día 8 de Mayo del año siguiente, habiendo estado la obra parada un mes. Fue costeada por el Heredamiento de aguas de esta Villa. Hizo el diseño D. Gregorio Guerra Rodríguez, joven entonces de 30 años de edad, natural de esta Villa. (El maestro de obra de esta torre fue D. Rafael Henríquez Marrero, padre de D. Norverto Henríquez. Me lo dijo este Sr.) Tenía de alto 22 metros» (Obra citada, p. 98).

A partir de ese momento, desde la intersección de esta con la actual calle León y Castillo hasta el lado norte del actual Parque de La Paz donde debió haber una plazoleta, era llamada DEL RELOJ y así aparece en el otorgamiento de una licencia del extracto de acuerdos del mes de agosto de 1888 del Ayuntamiento: «Segundo: conceder á D. José Andrés Castellano la autorización que solicita para reedificar la casa terrera de su pertenencia que radica en la plazoleta de la Iglesia, entre las calles del Reloj y de los Canónigos, mejorando al efecto la fachada de la misma y construyéndola de dos pisos en la forma que aparece del plano que acompaña». 

En 1892 el ayuntamiento aprueba la nueva nominación de GOURIÉ en memoria de Alfonso Gourié Álvarez-Conde fallecido dos años antes, desde la intersección con la actual calle León y Castillo hasta su intersección con la actual calle Párroco  Cárdenes, manteniendo a partir de aquí el nombre DEL RELOJ.

Resulta curiosa la nominación exclusiva con el apellido Gourié, que sin dudar que lo fuera en recuerdo de Alfonso Gourié, parece que de alguna forma se pretendió desde el ayuntamiento reconocer en favor de toda la saga de los Gourié, al no recoger el nombre completo del homenajeado. Pero más sorprende aún que se eligiera para tal reconocimiento la calle DEL RELOJ, en una villa en expansión hacia el sur y poniente con muchas calles que aún no habían sido nominadas en esas fechas, cuando ni siquiera se había iniciado la construcción del nuevo templo.

La saga del apellido francés Gourié, se inició en la isla con la arribada de Francisco Rosalie Gourié y David, quien llegó con lo puesto en una barca en compañía de Diego Swanston, quien se estableció en Las Palmas y tutelaría al entonces joven Gourié a su vuelta de Tenerife, permitiéndole prosperar con relativa facilidad ejerciendo como prestamista para terminar perteneciendo a la burguesía comercial y atesorando cuadros y joyas. Sus primeras propiedades en Arucas procederían de dicha actividad, cuando concede un préstamo que hipotecan los bienes al alcalde Mateo de Matos Quintana, quien lo pidió para obtener dinero en efectivo y defenderse de la denuncia del Marqués del Buen Suceso por el llamado Motín de 5 de mayo de 1800, hipotecas que serían ejecutadas al quedar arruinado el alcalde [Véase ALCALDE MATEO DE MATOS QUINTANA (Calle)].

Del matrimonio Francisco Rosalie Gourié con Juana Álvarez-Conde y Vidal, nacieron Alfonso, Esteban, Emilia, Eduardo, Virginia y Matilde. Fue el primogénito Alfonso Gourié Álvarez-Conde nacido en 1810, quien adquiriría la mitad del Mayorazgo de Cerón el 20 de mayo de 1859 consistente en las fincas de Las Vegas, El Arco, Vasco-López y Meleros. De su matrimonio con Gregoria Marrero Yánez tuvo dos hijos, Rosario y Francisco Gourié Marrero.



En 1881 Alfonso Gourié y Ricardo Suárez se asociaron para la construcción de una fábrica azucarera y  un pequeño puerto de mar en Bañaderos para el tránsito de la producción al de La Luz por mar, sociedad que fracasó por desavenencias. Cuando el primero ya estaba comprando la maquinaria de la fábrica en Arucas, buscó sumar otros interesados para la explotación de la caña y el tabaco e ideó la creación de la Sociedad Agrícola Industrial de Canarias, invitándose a pequeños agricultores aruquenses a los que se ofertaba una cuarta parte y el resto sería de inversores de Barcelona (sic), lo que parecía un tanto sorprendente. La participación minoritaria y el que no se garantizara a los futuros socios la compra de sus cosechas de caña con destino a la azucarera a precios de mercado, así como la propia fórmula empresarial con domicilio en Barcelona con personas interpuestas, no terminó de agradar a los otros cosechadores de caña de Arucas, quienes desistieron de la oferta y construyeron sus propios trapiches para obtener azúcar.

La soledad en la que quedó Alfonso Gourié en su iniciativa para la construcción de la Fábrica Azucarera de San Pedro por la retirada de los pequeños propietarios de plantaciones de caña dulce de Arucas, y la necesidad de recursos económicos, obligó a un entendimiento con la viuda de Bruno González Castellano, suegro de Ramón Madan que sería Marqués de Arucas, para así inaugurar la fábrica en 1884.

El 25 de marzo de 1890 se produce el fallecimiento repentino de Alfonso Gourié, heredando sus hijos y tomando las riendas de la azucarera Francisco Gourié Marrero.

Como decíamos arriba, no deja de ser curiosa la elección de esta calle DEL RELOJ para darle la nominación de GOURIÉ, y más aún por la circunstancia de que se perdía una denominación popular y, para que así no fuera, se desdoblara en dos nominaciones. Más aún cuando es conocido que el apellido Gourié durante muchos años es, en sentido figurado, "la mano que mece la cuna" de los políticos locales. A finales del siglo XIX Francisco Gourié Marrero está en el escenario de la política en la capital insular donde tiene su domicilio, es militante activo del partido "leonino" cuyo jefe y líder Fernando León y Castillo defiende en Madrid la supresión de los aranceles de entrada en península para el azúcar canario que sólo traslada más beneficio a la empresa azucarera, y porque son los interesados correligionarios del extinto Partido Viejo los que bajo la misma bandera del "leonismo" gobiernan el Ayuntamiento de Arucas. Es Francisco Gourié quien porta el cuadro de León y Castillo en el acto de homenaje realizado en Arucas como lo acreditan los documentos gráficos (Fedac - Fotos Antiguas REF 8448), acto aprobado por la sesión municipal del 28 de febrero de 1892, después de haberse aprobado también nominar esta calle como GOURIÉ.

¿Qué interés podía existir en desplazar el nombre DEL RELOJ? Sólo habían pasado escasamente 42 años desde la instalación del reloj de la Heredad, hito de suma importancia para los muchos que precisaban de aguas de riego medidas a tiempos justos para vendedor y comprador. Pudiera ser que su continua mención refrescara permanente algunas historias, y ello desagradara. Cuando se "maneja la tramoya" y a las personas como si de marionetas se tratara, resulta difícil conocer que intencionalidad tiene el movimiento que realiza quien mueve los hilos y las razones que le llevan a ello. Es el arte de las transformaciones y los prodigios.

A modo de ensayo y con la perspectiva que permite la retrovisión, leamos lo que se ha escrito de las juntas que se celebraron en la Heredad de Aguas para la construcción de la torre y colocación del reloj, de forma cronológica según se escribieron.

El primer cronista de Arucas dejó escrito a su muerte en 1952 una simple reseña, sin mayores datos: «El martes, 2 de junio de dicho año fue empezada la torre del reloj, costeada por el Heredamiento de aguas de esta Villa, conforme al dibujo que trazó el profesor D. Gregorio Rodríguez Guerra, paisano nuestro. Tenía de alto 22 varas, concluyéndose el 8 de mayo del siguiente año. El reloj comenzó a funcionar el 2 de junio de 1850. Fue su primer relojero Don Pedro Regalado Hernández, ya citado» (QUINTANA MIRANDA, P.M.: Historia de Arucas, Las Palmas de GC, 1979, p. 136).

El segundo cronista a su muerte en 1966 nos deja escrito algo más, pues nos dice de algunos que se oponían a la instalación del reloj: «Ocasionaba todo esto una constante discusión entre acequieros y regantes, y una imperfecta distribución de las aguas. D. Miguel Suárez Ponce concibió la idea de acabar con estas majaderias y, en la Junta General de 1 de Marzo de 1846, presidida por el Alcalde D. Antonio José Ponce Ponce, propuso la edificación en ella de un reloj público adosado al frontis de la iglesia parroquial de S. Juan Bautista para que las operaciones de aguas no se rigiesen por los caprichos ni por los relojes particulares, sino por las indicaciones de este señor reloj. 

(...) Algunos herederos, forasteros de vecindad, a quienes interesaba poco el asunto por tener sus aguas arrendadas y estar, por ello, ausentes de todas estas inconveniencias que corrían a cargo de sus arrendatarios, elevaron el acuerdo ante el Jefe Político de la Provincia (Gobernador Civil), pretextando haber sido tomado sin estar expresamente incluido en la convocatoria. Dicha Autoridad se dirigió a la Heredad, ordenando su suspensión y la de las obras que se habían comenzado, y hasta nueva determinación. 

(...)  Finalmente, el oponente Melián dijo que la razón principal que ellos tenían para oponerse era el temor de que la fábrica de la torre y compra del reloj agotase los fondos del secuestro, y entonces hubiese que recurrir al bolsillo particular de cada quisque para los gastos de la Heredad» (ROSALES QUEVEDO, T.: Historia de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, Las Palmas de GC, 1977, pp. 102-105).

El tercer cronista en un artículo publicado en el Eco de Canarias del 8 de agosto de 1968, ya parece aventurarse más en calificar a los oponentes: «El proyecto tuvo sus naturales enemigos, los "arrendadores" de aguas que, como es lógico, no sentían interés por la normalidad de tal servicio, por aquello de que "a río revuelto..." y acudieron al Jefe Político, cargo equivalente al del Gobernador Civil de hoy, para obstaculizarlo al máximo, pero nada en concreto lograron ya que la "Torre del Reloj" se empezó aquel mismo año y al poco tiempo se daba por terminada. Su coste alcanzó la suma de setenta mil reales de vellón que traducido en pesetas llegaban a unas veinte mil» (ZAMORA SÁNCHEZ, J.: La Obra del Cronista, compilación de Juan Zamora Maldonado, Las Palmas de GC, 2003, p. 292).

Por último, el escritor que investigó la función social de la Heredad, no entra en el detalle de lo acontecido en las juntas, ni reparó en las sucesivas nominaciones que ha tenido la calle: «En la sesión de 1 de marzo de 1846, se acuerda construir con los fondos del Secuestro del Heredamiento, una torre en la parte sur del frontis de la Iglesia Parroquia1 y colocar un reloj grande en la parte más alta de la misma para regular la distribución de las aguas. (...) La calle que confluye a dicha torre, se llamó desde entonces del Reloj, de tan grato y enternecedor recuerdo para los aruquenses. El reloj de la Iglesia acompasaba la vida del pueblo desde la altura» (RIZKALLAL SANTANA, E.: Función social de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas a través de su historia, Las Palmas de GC, 1990, p. 103).

Hemos de esperar al año 2013 para conocer lo que se cuenta por una persona para un concurso de relatos, que escribe otra, tratando la transcripción de las actas de esas Juntas de la Heredad en 1846, y así conozcamos quienes fueron los que se opusieron a la colocación del reloj: 

«En dicha junta, comentó don Miguel Suárez Ponce, persona afable y conocedora de los problemas que se padecían en aquellos tiempos. —"Este pueblo, tiene la necesidad, de un reloj, en donde todos podamos tener una sola hora; en donde todos nos podamos regir por ella: trabajadores, colegios, iglesias, fábricas, horarios para aguas, misas, entierros, etc.., porque no nos ponemos de acuerdo...".

(...) Declarandose suficientemente disentido este punto, se paso a votación las propuestas de unos y otros, por lo cual el Sr. Presidente pide que los que están a favor del Sr. D. Miguel Déniz se pongan en pie, y lo que están a favor de don Julián torón que permanezcan sentados. Componiendo esta junta ciento cincuenta y cinco personas, tan solo se quedan sentadas diez personas: don Antonio Navarro, don Juan Antonio Guerra, don Juan Gabriel González, vecino de Firgas, don Antonio Sicilia, don Juan Melián y Caballero, apoderado del Sr. Marqués del Buen Suceso, don Mariano Collina, apoderado de don Benigno Mandillo y doña Virginia Gourié de Mandillo, don Julián Torón, vecino de Las Palmas de Gran Canaria, representante del Sr. Conde de La Vega Grande, don Pedro Moreno Lezcano, don José Suárez y González y don Agustín Suárez, vecino de Teror, representante de don Agustín Manrique. La mayor parte de ellos eran representantes de Herederos, por lo cual no podían tomar decisiones propias, ya que solo eran administradores de altas personalidades de esta provincia».(ALONSO CASTELLANO, J. Y SANTIAGO HENRÍQUEZ, P.: "El reloj de la torre de la iglesia. Arucas en la historia", Rescatando la memoria. XIII Concurso de Relatos Cortos, Las Palmas de GC, 2013, pp. 69-78).  

Conocemos ahora de esas personas que se opusieron y hemos destacado en bastardilla los más relevantes que se les presupone grandes disponibilidades económicas entonces y a los restantes por su proximidad a los anteriores, cuya preocupación no sería precisamente que se agotaran los recursos económicos del Secuestro de la Heredad. Más bien, que fuera un reloj público quien arbitrara cuantas horas de agua o azadas habían pasado por las cantoneras y acequias para los regadíos, y a ellos hemos de adjudicar los calificativos no personalizados por el segundo y tercer cronista que antes hemos reproducido.

Además hemos de llamar la atención sobre los representados Benigno Mandillo, primer médico matriculado con residencia en el Trapiche, y su mujer Virginia Gourié de Mandillo, hermana de Alfonso Gourié Álvarez-Vidal vivo en ese año y tía de Francisco Gourié Marrero. Se puede creer en las casualidades, pero nosotros no apostaríamos porque así fuera, y algo nos sugiere los "va y viene" de las nominaciones posteriores.

Cuando se inició la Segunda República, el Ayuntamiento toma el acuerdo de volver a dar a la misma calle la nominación de RELOJ, también probablemente por las malas relaciones laborales que se tenían con un patrón, descendiente de la saga de los Gourié considerado un "cacique" como sus ancestros, y que más tarde sería denunciado a la Guardia Civil por provocaciones con armas de fuego durante la huelga de los jornaleros de Arucas en mayo de 1936.

Poco va a durar este rótulo, pues llegada la dictadura franquista, vuelve la tan traída calle a cambiarse su nominación para que pase a llamarse de nuevo GOURIÉ.

Aprobada la Constitución Española, el pleno de 24 de abril de 1981 dentro del cambio masivo de nominaciones de calles, vuelve a restablecer para la misma el nombre de RELOJ, que volvería a ser cambiada con posterioridad para quedar de nuevo en GOURIÉ, tal como la encontramos en la actualidad.

Convendría de una vez por todas, restituir en esta calle su primigenio nombre DEL RELOJ en toda su longitud y si en la voluntad de la corporación está en seguir respetando el deseo de aquella corporación de 1892 que le dio el nombre de GOURIÉ, que busque otra calle a tal fin, o que se den por satisfechos con el reconocimiento que se les hace en el Jardín de Gourié, nominación como en muchas ocasiones es nombrado el Parque Municipal sin que regalaran un duro cuando se compró, pues ceder para alcanzar un acuerdo cuando se está en las puertas de una presunta bancarrota no es dar, ni si quiera en un expediente de expropiación que fija el justiprecio.

En esta calle se rehabilitó un inmueble de la familia Blanco para realizar la fachada principal de la Casa de la Cultura, para lo cual fueron utilizadas las piedras que componían la sillería de la casa que tenía en la calle Sol, hoy calle Pedro Marichal, el inquisidor Blas González Pérez, que fuera alcalde en 1661 y que el ayuntamiento conservó cuando la misma fue demolida por un particular (ZAMORA SÁNCHEZ, J.: La Obra del Cronista, compilación de Juan Zamora Maldonado, Las Palmas de GC, 2003, p. 248). 



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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense




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