lunes, 7 de julio de 2014

SALVADOR RUEDA (Calle)

Antes BARRANQUILLO. 

Para entender la denominación popular anterior de esta calle, basta leer el informe municipal de 1929, del que entresacamos una pequeña frase que define el estado en que se encontraba la que ya había sido nominada como calle Salvador Rueda, aún a pesar de su lamentable estado por la urgencia política de la colocación de su rótulo como más adelante se contará. Dice de ella que está «... convertida en la actualidad de verdadero basurero, urge adoquinarla».

En la antigüedad éste era el pequeño cauce del BARRANQUILLO por donde bajaban las aguas de lluvia desde la montaña. Conviene aclarar que en la actualidad la calle así nominada es la antigua calle de San Pedro, que era realmente el "Camino al Barranquillo" siendo esta última definición la que motivaría la confusión, dado que no es el lugar concreto del "Barranquillo", sino el camino que conducía hasta él (Véase la entrada Calle BARRANQUILLO (Calle) de este Blog).

Muchas son las referencias documentales que mencionan el BARRANQUILLO, todas ellas cuando vinculadas a las ventas realizadas con el fin de legalizar las usurpaciones que se habían realizado por los vecinos de las tierras de realengo. A tal fin, tras las negociaciones con los ocupantes, el Cabildo General otorga escrituras de venta a diferentes vecinos, protocolizadas los días 12, 13 y 14 de abril de 1697, donde queda perfectamente delimitado el repetido BARRANQUILLO (SUAREZ GRIMON, V.: "Propios y Realengos en Gran Canaria en el Siglo XVIII", III Coloquio de Historia Canario-Americana, 1978, Tabla II).

En una de 12 de abril de 1697, el Sargento Juan Rodríguez, vecino de Arucas, se obliga a pagar 2 reales y medio por una casilla que heredó de sus padres en la "falda" de la Montaña «linda por una parte herederos de Bartolomé Suárez, por abajo herederos de Lorenzo Déniz, por otro lado cueva de herederos de Ana González y Gregorio Bautista a dar a un Camino y un Barranquillo que va a la Acequia Real».

Al día siguiente, Juan González Benítez, zapatero, vecino de Arucas, se obliga a pagar 13 reales por dos casas de 70 pies en cuadra, fabricadas durante su matrimonio con Laura Montesdeoca, y por un pedazo de tierra de una fanegada junto a otras suyas. Las casas « lindan por un lado con Barranquillo que baja de la Montaña, por otro lado sitio realengo y Camino que va a Trasmontaña, por otros lados término realengo. Las tierras lindan por abajo Camino y Acequia Real que va a Trasmontaña, por la parte que mira a Arucas término realengo, por arriba falda de la Montaña de Arucas».

Y el último día, siguiente del anterior, Cristóbal González se obliga a pagar 2 reales por medio sitio en la "falda" de la Montaña «Linda por un lado Barranquillo que baja de la Montaña, por otro lado, cercadito de Antonio Gutiérrez, otro lado cercado de Francisco de Medina y Juan Gutiérrez, otro lado Cueva que dicen de Dorotea».

Además de estas señas, por si quedara alguna duda, tenemos la antigua referencia  de las llamadas Casas de la iglesia, situadas en la calle Cerera esquina a calle Armas, que es la que se enlaza con la actual calle Salvador Rueda. Se trata de los sitios que fueron del aruquense que fue cura párroco del 3 de Julio de 1693 al 7 de Noviembre de 1706 Sebastián González Montañez.

Es la venta realizada por el Cabildo General el 13 de abril de 1697 «Pedro Ortiz, vecino de Arucas, se obliga a pagar 8 reales por una casa y un sitio plantado de árboles de 70 pies en cuadra cada uno. Lindan por una parte con Barranquillo arriba que baja de la Montaña a dar a una cueva que fue de sus padres, cogiendo a la Cueva de Francisco Cabrera, por otro lado cercadito del susodicho, por otro lado sitios del Licenciado Sebastián Montañés, cura de Arucas, y una Calle que va a quedar entre el sitio del cura que ha de pasar al Tabaibal, por abajo Calle Real».

Las diferentes descripciones nos definen primeramente el BARRANQUILLO que va a la Acequia Real, que es el callejón que sigue existiendo todavía y que muere en el canal de la llamada Acequia Alta justo al final de la calle, y el resto todos con la expresión bajando de la montaña es la actual calle Salvador Rueda, en sentido contrario, hasta su confluencia con el encuentro de las calle Armas que se inicia en la confluencia de la calle Cerera con la calle Alcalde Rafael Díaz, que baja por su prolongación natural aguas arriba que es el actual Pasaje de General Palafox.

Esta denominación popular de BARRANQUILLO se mantuvo hasta los primeros años del siglo XX, y así vemos un anuncio en la prensa local de ese tiempo: «SE VENDE Una Casa de dos pisos, que tiene doce habitaciones, situada en la calle del Barranquillo de Arúcas. Dirigirse para informes á Pedro Padrón, cerca del Lazareto del Puerto de la Luz» (Diario de Las Palmas, 11-dic-1899). Por el singular número de habitaciones que se indica, creemos que se pueda tratar del inmueble con el número 8 de la actual calle, el que ocuparon primero las "Escuelas del Rey" y después las "Escuelas del Barranquillo".

El 15 de febrero de 1909 de paso para Méjico visitó Arucas el poeta SALVADOR RUEDA, invitado por el nuevo centro de cultura y recreo El Progreso, recitándose algunas de sus composiciones, entre ellas La batalla de flores y El rosario de mi madre (ZAMORA SÁNCHEZ, J.: La Obra del Cronista, compilación de Juan Zamora Maldonado, Las Palmas de GC, 2003, p. 331).

Podría sorprender que la visita de un poeta a un pueblo sea motivo suficiente para que se le nomine una calle. El caso que nos ocupa es una muestra de la curiosa competencia política que se daba en Arucas a principios del siglo XX, tiempos en que preocupaba mucho quedar bien, aunque sólo lo fuera por apariencia. 

Resultó que el poeta había sido invitado por la oposición al grupo "leonino" que entonces gobernaba la política local, en una clara proyección de más a menos, prácticamente moribundo. Fue agasajado por la junta de gobierno de El Progreso que además descubrió una lápida conmemorativa. Desde la segunda mitad del siglo XIX los casinos, liceos y sociedades culturales eran auténticas sedes o puntos de encuentro de las corrientes políticas, entonces conocidas como Partido Viejo y Partido Nuevo, que disponían ocasinalmente de bandas de música.

En el caso concreto de El Progreso, era el centro cultural de los radicales-federalistas seguidores de Franchy Roca muchos de ellos procedentes del Partido Nuevo, cuyas juventudes fueron conocidas como "Jóvenes turcos" por enfrentarse en inferioridad de condiciones al instalado "sultanato" que durante muchos años gobernaron los seguidores de León y Castillo o "leoninos", opción donde acabaron los correligionarios del Partido Viejo, en el poder local desde 1860.

Frente a tal acontecimiento organizado por los "Jóvenes turcos" en la oposición, la corporación municipal de entonces bajo el mandato "leonino" del alcalde Domingo Barbosa Quesada, para no ser menos con el poeta Salvador Rueda, adoptó el acuerdo de nominar a su nombre esta calle que aún no estaba adoquinada y que, como se ha dicho al principio, era un verdadero basurero.

Salvador Rueda Santos (Macharaviaya/Málaga, 1857 - Málaga, 1933), fue un periodista y poeta español, considerado precursor español del modernismo. De familia campesina y educación en primeras letras, el cura de su pueblo le enseñó latín y lírica española.

Desde muy joven marchó a la capital malagueña donde haciendo carrera periodística compaginó la publicación de pequeños poemas en el periódico El Mediodía de Málaga, que recopilaría después en el libro titulado "Renglones cortos" que editaría a los 23 años. Ello le permitió convertirse en redactor del periódico y tres años después publicar su innovadora obra "Noventa estrofas", que le llevó a dar el salto a la capital del reino y trabajar en La Gaceta de Madrid. A partir de aquí se inicia una continua publicación de libros de poemas y cuentos ambientados en el regionalismo andaluz y en la mujer andaluza, que lo situaban en el proto-modernismo sin aventurarse a dar el paso definitivo de romper con los usos decimonónicos culturales.

Se dice que con su viaje a Méjico Salvador Rueda intentaba recomponer la amistad con Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío, poeta nicaragüense y máximo representante del modernismo literario en lengua española, a quien Salvador Rueda había apadrinado en los ambientes literarios de Madrid a finales del siglo XIX. Las diferencias surgieron entre ellos precisamente porque Rubén Darío entendió que Salvador Rueda no terminó por defender la renovación de la poesía en castellano.

Cuando en 1909 Salvador Rueda estuvo en Arucas, en ese tiempo se habían puesto de moda en la isla las corrientes modernistas de la mano de los coetáneos poetas grancanarios Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón, así como del pintor Néstor Martín Fernández de la Torre. Tomás Morales que ese año había vuelto a la isla después de terminar su carrera de medicina en Madrid, había conocido allí en los ambientes literarios madrileños a Salvador Rueda y a Rubén Darío, y de ahí la importancia del homenajeado en la esfera local como referente cultural. 



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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense

domingo, 6 de julio de 2014

RELOJ (Calle)

Antes GOURIÉ, 18 DE JULIO y CANÓNIGOS (tramo S-N); y antes GOURIÉ y PLAZA DE LA IGLESIA (tramo E-O). 

En la actualidad la nominación del RELOJ corresponde a una calle formando ángulo prácticamente recto; un lado perpendicular a la calle León y Castillo en dirección Sur-Norte discurre junto al Parque de la Paz; y el otro lado en dirección Este-Oeste, junto a la fachada meridional de la Iglesia de san Juan Bautista para interceder con la calle Párroco Cárdenes y con la calle Gourié. Ambos lados o tramos han tenido distintas nominaciones a lo largo de su historia.

Siguiendo la dirección del tráfico rodado, comentamos primero el tramo de esta calle en dirección Sur-Norte, es decir desde su intersección con la calle León y Castillo hacia la escalinata de la puerta meridional de la Iglesia, que como hemos dicho discurre por un lateral del Parque de la Paz.

No se tienen noticias documentadas de la existencia de esta calle en la época pre-urbana del lugar de Arucas, dado que las tierras al sur de la antigua ermita de san Juan Bautista y de la Acequia Real eran las propiedades de Gaspar de Ayala, Teniente de Gobernador de Canarias, que pasaron a su hijo homónimo regidor, de quienes desciende María Ana o Mariana de Ayala, mujer de Miguel Lazcano Muxica poseedor del vínculo de El Mirón, quien, como ya hemos comentado en otra entrada a este Blog,  colaboró económicamente con el párroco Lorenzo Finollo y Venegas para la ampliación de la pequeña ermita de san Juan Bautista con dos pequeñas naves laterales allá por 1652.

Sí pudiera ser que por aquí discurriera el camino que conducía a la Zanja, la conocida "Charca" en la actual carretera a Teror, que es mencionada en las cuentas que liquida el 17 de abril de 1671 el mayordomo de la Fábrica de la iglesia Pedro González Falcón, cuando ya era Alcalde Ordinario de Arucas (1669-1672): 

«9 reales de dichas dos pagas de tributo de 4 reales y medio que paga Diego Cabrera de un cercadito que linda por la parte de arriba de la Acequia Real que va para el Charco del Colmenar y por un lado Camino Real que va a la Sanja y por un lado cercado de Ana Miguel » (SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, J.: Historia de la Parroquia de San Juan Bautista de Arucas 1515-1817, Las Palmas de GC, 2013, p. 158). El mencionado Charco del Colmenar son las tierras que fueron de los hermanos Barreto, que dieron origen a este topónimo, donde antiguamente llamaban las Vegas de Afuera.

A partir de la época en que comienza a definirse el tejido urbano de la Villa de Arucas, en la segunda mitad del siglo XIX, ya aparece como calle al edificarse en su margen de poniente, si bien lo era más estrecha que la actual que se ampliaría tras la construcción del Parque de la Paz en la primera mitad del siglo XX.

A partir del último cuarto del siglo XIX la calle ya aparece nominada como CANÓNIGOS, que lo es por los dos eclesiásticos que tienen una canonjía en la Catedral de Las Palmas, es decir, un prebendado de oficios distintos como asesor jurídico del cabildo catedral, teólogo, predicador, confesor, etc.

En el caso concreto de esta calle lo fue en memoria de los prebendados Vicente de Armas y José Fernández Abad, que hicieron donación de terrenos y casas en Trasmontaña vendidos por subasta rematada por Tomás Marrero Ponce en pagos aplazados, cuyo importe iría destinado a las nuevas escuelas públicas (ZAMORA SÁNCHEZ, J.: La Obra del Cronista, compilación de Juan Zamora Maldonado, Las Palmas de GC, 2003, p. 348). Construidas las Escuelas de Primeras Letras, también llamadas Escuelas del Rey, en la actual calle de León y Castillo esquina a calle Cronista Juan Zamora Sánchez (después trasladadas al nº 8 de la calle Salvador Rueda cuando el derribo del primigenio inmueble), resultaron fondos disponibles que con autorización gubernativa se aplicaron en la construcción de las actuales Casas Consistoriales en la actual Plaza de la Constitución.

Del primero nos dice el primer cronista en su Cuaderno que «D. Vicente Antonio de Armas, natural de esta Villa de Arucas sucedió en este Curato el día 6 de Junio de 1769, siendo Teniente de Cura de esta Parroquial, y fue el primero que de tal Teniente pasó á ser Cura propietario, pasó á el Sagrario en la Iglesia Catedral habiendo hecho tres oposiciones á el mismo Curato. Después fue Canónigo de dicha Catedral. Recibióse el 23 de Junio de 1788, años, falleciendo en Abril de 1822» (QUINTANA MIRANDA, P.M.: Cuaderno 1º de notas referentes al pueblo y parroquia de Arucas, ed. digital, 2012, p. 61). 

Del segundo tenemos una cita del folio 68v. del Libro de Prebendados (Archivo del Cabildo Catedralicio) que dice: «El doctor don José Fernández Abad era natural de Tacoronte, Tenerife. Se graduó en ambos derechos en la universidad de Granada. Fue abogado de los Reales Consejos, visitador y fiscal general del obispado de Canarias. El 10 de mayo de 1802 fue recibido como canónigo de la catedral. Era también juez del Tribunal de la Cruzada. Se retiró a la villa de Arucas donde murió el 7 de septiembre de 1826, dejando a la catedral mil pesos» (SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, J.: Historia de la Parroquia de San Juan Bautista de Arucas 1515-1817, Las Palmas de GC, 2013, p. 343).

En cuanto a otros bienes, del primero se conoce que en sus dos capellanías los bienes vinculados en Arucas eran un molino con casas antiguas en La Goleta, una suerte de secano en Montaña Blanca, otra en Calderetas, un pedazo labradío de 17 fanegadas y otro de secano de 2 fanegadas en Los Masapeses (SUÁREZ GRIMÓN, V.J.: La propiedad pública, vinculada y  eclesiástica en Gran Canaria, en la crisis del antiguo régimen, Tesis Doctoral ULPGC, 1987, Anexo p. 136), que pudo haber tenido alguna casa en esta calle. Y del segundo sabemos que sus herederos tomaron la posesión de una casa que tenía en la plaza de san Juan en relativo mal estado a mediados del siglo XIX. Sí está claro que en el siglo XX existió una casa de planta alta adquirida por el Párroco Cárdenes, que a su fallecimiento donó a la parroquia en 1943.

Iniciada la guerra civil que daría paso a la dictadura franquista, la Comisión Gestora Municipal nombrada por el Gobernador Civil, en su sesión del 25 de diciembre de 1936 adopta el acuerdo de nominar a esta calle como 18 DE JULIO, en memoria del entonces reciente Glorioso Alzamiento Nacional que había tenido lugar ese día de ese mismo año.

De este acuerdo puede sorprender que los "nacionales" quiten una calle a los Canónigos, cuando los llamados a sí mismos "nacionales" se erigieron en defensores que   de la religión católica; ello fue debido a que el acuerdo se adoptó para reparar el menosprecio que habían hecho a dicha conmemoración cuando en la sesión anterior celebrada el 2 de octubre del mismo año, la calle que se había nominado con tal efemérides había sido la actual calle José Franchy Roca, ubicada prácticamente en el antiguo Tabaibal en la falda de la Montaña de Arucas. Alguien debió "dictar" que debería enmendarse para que fuera reconocido y celebrado en una calle céntrica, aunque ello comportara quitársela a los Canónigos, pues ya todas las demás calles del casco histórico tenían nuevos nombres, acordes con los "principios patrióticos" que les inspiraban.

Tras la aprobación de la Constitución de 1978, por acuerdo del pleno municipal de 24 de abril de 1981, la calle es nominada GOURIÉ, y en otro acuerdo de años posteriores nominarse RELOJ, aunque desde la misma sea difícil ver el reloj de la torre, nominaciones alternativas que se darían con posterioridad al verse afectada por esos muchos vaivenes en los cambios de nominación según comentamos en la entrada Calle GOURIÉ a este Blog.




Con relación al tramo dirección Este-Oeste, como comentamos en la entrada Calle PÁRROCO CÁRDENES a este Blog, en  la antigüedad los lugares públicos ubicados ante las puertas de las ermitas, eran conocidos como PLAZA DE LA IGLESIA, lugares que eran acostumbrados para dirimir o resolver las causas o conflictos de derechos entre vecinos. Se convocaban a los vecinos en asamblea, en las puertas de la iglesia o en los mercados, primero dirigidos por un representante del Rey, y después ya en los tiempos del lugar de Arucas por los alcaldes de salario llamados Alcaldes ordinarios que eran elegidos anualmente por los regidores.

Cuando el 2 de junio de 1847 se inició la construcción por la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas de la torre que se anexaba a la vieja ermita en su esquina Oeste-Sur de la fachada principal, con la finalidad de instalar en ella un reloj que fuera visible por todos y que regulara las sueltas de aguas para riego en las cantoneras que despachaban las dulas de la Heredad, al encontrarse esta calle al pie de dicha torre, sería conocida popularmente como RELOJ, costumbre muy extendida por nuestra geografía y que le fue dado tanto a este tramo, como a su prolongación natural la actual calle Gourié. El reloj empezó a funcionar el 2 de junio de 1850 siendo el patrón horario para regular la medición de las azadas por horas de aguas que tanto venían discutiéndose hasta entonces.

El desdoblamiento en la nominación de la calle se produjo en 1894 cuando el ayuntamiento adoptó el acuerdo para homenajear así a Alfonso Gourié Álvarez-Conde propietario de la Azucarera de San Pedro, cambio de nominación que pudo haber tenido otras connotaciones político-sociales, dado que el apoderado de su hermana Virginia Gourié de Mandillo formaba parte del minoritario grupo de herederos agua-tenientes que se habían opuesto en las Juntas de la Heredad de Aguas a la construcción de la torre para la instalación del reloj, circunstancias que de alguna forma marcaron los ya reiterados vaivenes en los cambios de nominación de dicha calle, como ya comentamos en la entrada Calle GOURIÉ a este Blog.



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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense






sábado, 5 de julio de 2014

PEDRO MARICHAL (Calle)

Antes, DEL SOL.

Se trata de la calle que se inicia en el ángulo nordeste de la Plaza de San Juan y termina en la calle Juan de Dios Martín. Se debe su nombre a la antigua tradición castellana por la cual las calles y plazas con orientación en el recorrido del astro solar, de naciente a poniente por la rotación de nuestro planeta Tierra, eran llamadas con el nombre DEL SOL, por su alta insolación.

En los primeros tiempos alguna explicación tuvo que el Camino Real que enlazaba Arucas con el Camino de Gáldar, no discurriera por esta calle. Posiblemente, porque eran tierras de propiedad privada o porque la cota de la actual calle Marqueses de Arucas facilitaba una mejor accesibilidad a la zona del Tabaibal donde se ubicaban las cuevas de habitación de la gran mayoría de los estantes en el lugar de Arucas, y enlazar con lo que fue la primigenia calle Real de San Juan.

En cualquier caso es sabido que esta calle, como ya hemos contado en otras entradas, está construida en una fuerte rampa sobre el lugar donde se iniciaba la Capellanía Grande, el actual Recinto Ferial o aparcamiento público. La hipótesis del cronista de que la procesión del Corpus de 1555 (ZAMORA SÁNCHEZ, J.: La Obra del Cronista, compilación de Juan Zamora Maldonado, Las Palmas de GC, 2003, p. 304) discurriera por la calle EL SOL, es más producto de su buena pluma, que de la historia misma, pues igualmente reconoce que no se tienen noticias documentadas de la parroquia hasta 1656. En la fotografía de Leopoldo Prieto de 1927 puede apreciarse la distinta alineación de las antiguas casas de la margen derecha y su diferencia de nivel.

En el inicio era el Callejón del Sol, que se estrangulaba en su término, aproximadamente a mitad de la calle actual, donde comenzaba a descender en dirección las tierras bajas de la Capellanía Mayor. Lo apreciamos en esa diferente alineación que nos aproxima, primero a que la variante de enlace con el Camino Real que llegaba hasta la actual calle Juan de Dios Martín fue posterior, y después a que su trazado lo era aproximadamente buscando el cauce de la Acequia Real.

En concreto es en el año 1863 cuando el ayuntamiento decide nivelar el terreno en plano inclinado desde esa mitad, alineando las fachadas y haciendo un terraplén hasta alcanzar la cota del Terrero, protegiendo las diferencias de rasante de las viviendas de su margen sur, antiguas casas de colonos y aperos de labranza, con un muro de contención y pretil rematado con piedra de cantería. La noticia que comenta tal obra municipal dice: «Se está abriendo aquí un nuevo camino ó paseo que parte desde donde concluye la calle del Sol, y va á unirse con el que conduce a Montaña de Cardones» (El País, 4-jul), haciendo referencia al camino que por el Terrero y la Hoya de San Juan llega a dicho barrio.

Cuando Juan Mateo de Castro el 29 de noviembre de 1680 redacta su testamento ante el escribano Francisco de Ortega, al describir su casa que incorporó a esta capellanía lo hacía así:

«... sobre una casa alta sobrada y nueva en que vivo y asisto de presente, la cual hice y fabriqué a mi costa, y sobre un cercado de tierra labradía que confina con las casas dichas de mi morada y linda por un lado con la plaza e iglesia parroquial de dicha villa y por abajo con el Camino Real que va a la ciudad de Las Palmas ... Y dicho cercado todo él con lo que hay de la acequia arriba, tres fanegadas de tierras labradías poco más o menos y toda la cerca la he modificado a mi costa, haciendo parte de ella de mampuesto encalado y con caballete y la demás pared nueva y fuerte de piedra seca que se hizo en este presente año. Y en dicho cercado junto a la acequia que pasa por él hay un tanque de catería hecho a mi costa y junto a él un cercadito de hortaliza y por toda la orilla de la acequia por la parte de arriba y debajo está poblada de árboles frutales con su manzanos, durasneros, higueras, morales, tamarán, limoneros, naranjos y parras de malvasía con un lagar de tea, libre de tributo y pensión» (SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, J.: Historia de la Parroquia de San Juan Bautista de Arucas 1515-1817, Las Palmas de GC, 2013, p. 195).

Al describir que el Camino Real está "por abajo", se refiere claro está a la trasera de su casa que está en la actual calle Federico Díaz Bertrana, mencionándonos además el estanque próximo al Teatro Nuevo, que siglos después se mejoraría en su construcción sin variar su estratégica ubicación en altura para facilitar el regadío, y hablando de caballetes y muros para los cultivos escalonados dada la rampa que formaba el territorio. No debe sorprendernos la cantidad de cultivos que menciona, pues en las agregaciones que hiciera a las capellanías habla de «las tierras que gozo y poseo en la Hoya que dicen de Ariñez en dicha villa de Arucas que son labradías y entiéndase solamente en las tierras que son de riego y están en la acequia del Pino para abajo» (Obra citada, p. 196).

Ya a principios del siglo XX, se nominó en memoria de PEDRO MARICHAL y Álvarez de segundo apellido. Elegido alcalde en 1895 adscrito al Partido Liberal, fue cesado en el cargo en diciembre del mismo año por el Gobernador Civil, tras inspección por la que se imputó a toda la Corporación que no se llevaban los libros reglamentarios y que los créditos con la Heredad no habían sido autorizadas por el Pleno, aunque correspondían a los mandatos anteriores. En 1897 es sobreseída por la Sala de lo Criminal de la Audiencia de Madrid, condenando a la parte querellante.

De nuevo en el cargo, fue el alcalde del tránsito del s. XIX al XX, que dedicó gran parte de su mandato a corregir los múltiples errores cometidos por los alcaldes accidentales alternantes mientras duró el pleito, Antonio González González y Francisco Blanco Falcón, si bien correspondían a mandatos anteriores a 1875 también. Impulsó la construcción y pavimentación total de la plaza de San Juan que terminó en 1901, donde se inicia esta calle, y la desaparecida plaza de San Sebastián, además de avanzar el proyecto de alumbrado público.

Fallecido siendo alcalde el 9 de julio de 1902, el pleno del ayuntamiento presidido por el alcalde accidental Manuel del Toro González, después de organizar un gran funeral, acuerda nominar la calle PEDRO MARICHAL, e igualmente su prolongación natural conocida hasta ese momento como calle El Terrero, que es nominada como calle Juan de Dios Martín, personaje que había fallecido el 23 de agosto de 1900, suegro de Pedro Marichal Álvarez quien se había casado con su hija Francisca Martín Jimenez.

Pocos días después del fallecimiento del alcalde ya se anunciaban en la prensa las entonces celebradas fiestas de Santa Lucía del mes de diciembre a celebrar la víspera en dicha calle: «Al medio día se anunciará la fiesta con repique general y multitud de voladores. Al toque de oraciones se cantará tercia celebrándose con la solemnidad acostumbrada. Terminada ésta, tendrá lugar la verbena en la calle de Pedro Marichal, á cuyo efecto se hallará convenientemente adornada, durante ella se quemarán varios fuegos de artificio confeccionados por varios pirotécnicos: este acto será amenizado por la banda "Unión filarmónica", organizadora de la fiesta» (Diario de Las Palmas, 28-nov-1902).

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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense




viernes, 4 de julio de 2014

PEDRO MARCELINO QUINTANA (Calle)

Antes CALVO SOTELO y ÁLVAREZ. 

Esta calle  formó parte de la calle CALVO SOTELO, antiguamente calle ÁLVAREZ, cuyos detalles comentamos en la entrada Calle CALVO SOTELO a este Blog, hasta que resultó dividida en dos en 1955 a partir de la intersección con la calle de La Cruz para nominar el tramo entre ésta y la calle de San Juan con el nombre del cronista.

El 12 de junio de 1955 se rotuló esta calle con el nombre de PEDRO MARCELINO QUINTANA, de segundo apellido Miranda, quien fue el primer cronista oficial de la ciudad. Nació el 8 de diciembre de 1886 en la calle El Terrero nº 18, actual calle Juan de Dios Martín,  siguiendo la carrera sacerdotal y estudiar Teología y Derecho Canónico en la Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia de Canarias, recibiendo el título de licenciado en Sagrados Cánones y Filosofía el 19 de julio de 1910, siendo ordenado sacerdote por el obispo Pérez Muñoz, diciendo su primera misa en Arucas el 29 de septiembre de 1910. Durante ocho años ejerce de coadjutor en la parroquia de San Lorenzo y destinado a la Isla de Cuba vuelve en 1921, haciéndose cargo la capellanía del Colegio de La Salle de Arucas, donde ejerce la docencia y dirección espiritual.

Desde muy joven cultivó las bellas letras escribiendo más de quinientas composiciones poéticas y varias en prosa inéditas, como la novela Aves peregrinas o humorística como Aventuras del Clérigo Don Sebaldo. En el capítulo histórico-religioso realizó la Historia del Seminario Conciliar de Las Palmas, Apuntes para una historia de la Compañía de Jesús en Las Palmas y Vida de San Cristóbal, y de forma más generalista en la temática publicó más de trescientos artículos en la prensa provincial desde 1929 a 1932.

Su Historia de la ciudad de Arucas, publicada en 1979, es una obra dirigida a los niños, si bien es más la detallada historia de la parroquia adornada con distintos acontecimientos del contorno popular. Fue el traslado de su manuscrito al Ayuntamiento para su publicación, que sería tardía, motivo suficiente para que el Pleno Municipal celebrado el 9 de agosto de 1944 le nombrara a título honorífico Cronista Oficial de la Ciudad de Arucas, siendo por consiguiente el primer cronista del municipio como ya se ha dicho.

En el año 2012 el Ayuntamiento de Arucas realizó la edición digital de su Cuaderno 1º de notas referentes al pueblo y parroquia de Arucas, disponible en el sitio Ediciones Digitales Ayto de Arucas. Se está ultimando la edición del Cuaderno 2º y después el .

A modo de prólogo dice el Profesor Ramón Díaz Hernández en la Presentación de la edición digitalizada del Cuaderno 1º, bajo su dirección, que esa obra comprende« tres Cuadernos manuscritos que suman un total de 837 páginas. Es exactamente en el día 28 de mayo de 1926 cuando empezó don Marcelino Quintana a escribir su primer Cuaderno de notas referentes al pueblo y parroquia de Arucas acabándolo el 4 de abril de 1927. El segundo lo comenzó en 1927 y lo terminó en 1931. El tercero lo debió terminar en la primera mitad de los años 30. 

(...) Se trata en definitiva de un registro general de anotaciones, fichas con datos de interés lingüístico, noticias genealógicas, tablas de cifras, comentarios, reproducción de textos, sucesos acaecidos en Arucas, visitas pastorales, rogativas, resúmenes, correspondencia, borradores y demás materiales que, en su conjunto, no guardaban un orden temático determinado, ni concordaban con los habituales hitos temporales de forma coherente. Aunque abundan las referencias a temas generales de la Historia de Canarias, suponemos nuevamente que estos apuntes estaban destinados a componer una Historia de Arucas más profunda y contextualizada en un momento en que su autor entraba de lleno en la madurez intelectual de los 40 y más años de edad». 

La elección de esta pequeña calle para su nominación al primer cronista que falleció el 23 de julio de 1952, guarda relación con la proximidad de su segundo domicilio, en el número 19 de la calle de San Juan, al que se mudó la familia algunos años después de establecer su residencia en Arucas.

Es aquí en este domicilio donde tenía un rústico vivero de plantas; unas pocas y pequeñas macetas y muchos oxidados "cacharros" (DICCIONARIO DE CANARISMOS: Envase de hojalata, de diferentes tamaños) situados a ambos lados del largo y estrecho patio de entrada a las habitaciones de su modesta casa, muchos colgando de las paredes, donde cultivaba las más diversas plantas que uno pueda imaginarse, conocimientos que le llevaron a escribir una serie de anotaciones al Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias de Viera y Clavijo.

Allí tenía también expuesta la recopilación de objetos y vestigios arqueológicos, unos productos de sus investigaciones de campo y otros que le fueron entregados por aruquenses sabiendo de sus conocimientos y de sus continuas consultas bibliográficas. Todo ello permitió que presentara un trabajo al concurso organizado por El Museo Canario en 1930 titulado "Correcciones a la Historia de Canarias de Viera y Clavijo", por el que resultó premiado.

Si bien no tengo recuerdos de haberle conocido personalmente, murió cuando tenía tan sólo cuatro años, si tengo recuerdos de mis idas y venidas a su vecina casa después, donde conocí a su hermana Dª Enriqueta Quintana, y en particular su vivero donde no dejó de sorprenderme nada de lo que contemplaba. Aquella Mimosa púdica, o sensitiva, que se cerraba cuando la tocaba; no me extrañaría que se la trajera él mismo de Cuba o se la enviara algún conocido desde la América tropical de su habitat.

Como tampoco aquellos "cacharros" con plantas vivas en tierra inundada de agua; en esos años pensé que se había olvidado de hacerle el agujerito para desaguar, muchos años después conocí que ese sistema de cultivo lo llamaban "hidroponía".

Curiosamente la calle que recibió su nombre el cronista fue donde transcurrió nuestra infancia, veces jugando al boliche o con los carretones, allí donde nos reuníamos cuando caía la noche, junto a la ventana de la Gota Leche, para contar las aventuras del día de la adolescencia que íbamos perdiendo. Cuando se levantaron los empedrados de la calle para su adoquinado, allí estábamos observando con ilusión por si aparecerían aquellas "bonituras y gaseosas" que se nos perdieron por los oscuros agujeros de los bota-aguas, con la esperanza quizás, que con ellas encontráramos de nuevo los años ya vividos.

Quintana Miranda presentó en 1946 una propuesta de escudo heráldico para la ciudad de Arucas, de la que se tomarían algunas de sus ideas para el diseño final atribuido al Concejal Florencio Santana Sánchez en 1954. Habría que valorar la importancia de su propuesta, pues lo fue en oposición a otra que proponía el blasón del Mayorazgo de Arucas, cuestión que rechazaba acertadamente dado que no era representativo del pueblo de Arucas.



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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense


jueves, 3 de julio de 2014

PAZ, DE LA (Parque)

Antes GENERAL FRANCO, FRANCISCO GOURIÉ, MARCELINO DOMINGO, y HUERTA DE JUAN CASTELLANO. 

Es el parque que enmarca la fachada sur del templo parroquial, entrada histórica de la ciudad y de su casco antiguo, que hasta el primer cuarto del siglo XX el lugar era conocido como HUERTA DE JUAN CASTELLANO, por ser propiedad privada consistente en casa y huerta del menor Juan Castellano Franchy, siendo su protutor Celestino González, penitenciario de la Catedral de Las Palmas (ZAMORA SÁNCHEZ, J.: La Obra del Cronista, compilación de Juan Zamora Maldonado, Las Palmas de GC, 2003, p. 349). Fue expropiada en 1929 por el Ayuntamiento presidido por el Alcalde Antonio Rodríguez Uribe por interés general.

Con posterioridad, el Ayuntamiento donó a la Parroquia parte del suelo donde se ubicaba la casa, sobre el que sería construida la Torre Mayor o Campanario de la iglesia de san Juan Bautista. La donación realizada fue reclamada por algunos vecinos que la consideraban lesiva para el interés general del municipio, y además consideraban que iba a ser destinada a sacristía o casa parroquial que podría ubicarse en los sótanos.

En 1917 ya se tenía la decisión de construir un parque público rematando así la fachada sur de la nuevo templo de san Juan Bautista. El Ayuntamiento con fecha 13 de abril de dicho año acordó dar el nombre de FRANCISCO GOURIÉ al parque cuando se terminara, pero hasta 1925 no sería redactado el proyecto por el arquitecto Rafael Masanet, quien había realizado un proyecto de Torre Campanario, que sería corregido después para la construcción de la Torre Mayor que se realizaría a partir de 1930.

Declarada la Segunda República, sobre 1935 cuando ya se había iniciado la primera fase de construcción de la Torre Mayor de la Iglesia -dos alturas de forjados-, el lugar era lo que quedaba de la huerta de su anterior propietario, y la corporación tomó el acuerdo de nominarlo con el nombre de MARCELINO DOMINGO, (Tarragona, 1884 - Toulouse/Francia, 1939), que en 1929 fundó el Partido Radical-Socialista y trabajó para la unión de las fuerzas de izquierda contra la Dictadura de Primo de Rivera y la Monarquía, firmando el Pacto de San Sebastián y comprometiéndose en la sublevación de Jaca. Pero la nominación del parque a su nombre venía justificada por su decidida participación en la mejora de la educación y de la agricultura.

Al proclamarse la República, Marcelino Domingo Sanjuán fue nombrado ministro de Instrucción Pública, con la ambiciosa política de construcciones escolares, mejoras y por la renovación pedagógica. Los que habían recibido instrucción en aquella primera Escuela Primaria pública de Arucas que tantos elogios recibió, habían aprendido del valor de la misma para defender las libertades. También fue redactor del Proyecto de Ley de Reforma Agraria que tanto afectaba a Arucas.

En 1931 el país contaba con 33.000 escuelas, y se precisaban para poder escolarizar a los españoles 27.000 más e incrementar la plantilla de maestros. Marcelino Domingo, como ministro de Instrucción Pública, se enfrascó en un plan quinquenal para construir 7.000 en el primer año y 5.000 escuelas los siguientes años. En el primer año se construyeron 9.000, y fue tal su perseverancia que la Segunda República fue también reconocida como "República de los Maestros". De más de 36.000 maestros, solamente 250 pertenecían a la primera categoría (GUTIÉRREZ CUADRADO, J., HERNÁNDEZ SANDOICA, E., y LUIS PESET, J.: "Educación y enseñanza", Enciclopedia de la Historia de España, Tomo 1: Economía. Sociedad, Barcelona, 1988, p. 590).

En el caso concreto de la provincia de Las Palmas, la estimación que hacía el Inspector Jefe de Primera Enseñanza Juan Rodríguez Santana «haciendo un cálculo de 50 niños por aula, harían falta 1.143 escuelas en toda la provincia, de las que solo existían 516, donde recibían educación apenas 22.975 niños de los 57.124 existentes en 1932, siendo necesarios para acoger a los 34.329 restantes, 621 nuevos centros. El esfuerzo comienza con la creación, en 1932, de 178 escuelas y estando pendiente de creación 74. Se pretendía extender la escolarización a los 3-4 años y para tal fin se ponen en funcionamiento 7 escuelas de párvulos en Las Palmas y una en Arucas» (MILLARES CANTERO, S.: "15 de noviembre de 1911. Noventa y seis años de la masacre de obreros de Arenales", Revista Canarii n. 6 (2007), Fundación Canaria Archipiélago 2021).

Habían pasado escasamente 76 días del golpe militar contra la República, en pleno inicio de la guerra civil, y la Comisión Gestora Municipal nombrada por el gobernador civil en su sesión de 2 de octubre de 1936 acataba sus órdenes de cambiar los nombres y designaciones de calles de «... nombres, símbolos de ideas que en su totalidad rechazan los buenos patriotas», buena muestra de la sistemática y estudiada campaña sicológica que se iniciaba desde los primeros momentos. Apresuradamente toman el acuerdo de cambiar su nominación para llamarlo PARQUE DE FRANCISCO GOURIÉ, y al mismo tiempo decidían quitarle este nombre a la calle que actualmente lo lleva para nominarla calle General Franco.

De alguna forma los poderes fácticos locales que años atrás eran correligionarios del todopoderoso mecenas Francisco Gourié Marrero en el antiguo partido de los "leoninos", consideraron una afrenta quitarle el nombre a su calle, pues no era lo mismo dar el nombre de un terreno que algún día podría ser un parque, pero que a dicha fecha, era un simple terreno donde no se podía poner ni una placa, cuestión que como ya se ha dicho había sido propuesta en 1917.

El día de Navidad 25 de diciembre de 1936, se reúne de nuevo Comisión Gestora Municipal y sin dar mayores explicaciones en el acta, toma el acuerdo de restituir el nombre de la calle Francisco Gourié y paralelamente nominar a este terreno como PARQUE DEL GENERAL FRANCO, si bien años después de su terminación sería llamado popularmente "Parque Franco". No ponemos en duda que muchas explicaciones debieron dar al gobernador civil por la eliminación del nombre de Franco a la calle.

Francisco Franco Bahamonde (Ferrol, 1892 - Madrid, 1975), conocido como Francisco Franco o simplemente Franco, fue un militar  dictador español, golpista integrante del pronunciamiento militar de 1936 que desembocó en la Guerra Civil Española. La ausencia de un ideario definido le permitió transitar de unas fórmulas dictatoriales a otras, rozando el fascismo en los cuarenta y las dictaduras desarrollistas en los sesenta de la mano del Opus Dei. Para no abundar en los datos biográficos, estudiados por muchos de una y otra tendencia, abreviaremos aquí algunos ilustrativos y desconocidos hitos del personaje que definen sus particulares fobias, al hilo de la historia constructiva de nuestro parque.

En los años siguientes de la dictadura, durante el mandato de los alcaldes Ramón Suárez Franchy y José Henríquez Pitti, no podía el Caudillo Franco quedarse con un rótulo (¿?) que señalaba tan sólo la huerta abandonada del huérfano Juan Castellano a quien se le había expropiado. Será en 1945 y después bajo el mandato del segundo, cuando se aprovecha el viejo proyecto del arquitecto del obispado Rafael Massanet para el parque, diseñado con dos plataformas por la diferencia de nivel del suelo. Rafael Massanet y Faus fue el primer Arquitecto Director del proyecto del Campanario de la Iglesia de Arucas, más conocido como Torre Nueva, aunque luego fue corregido el proyecto por el arquitecto catalán Vega March (CAMPOS ORAMAS, J.: La Iglesia de San Juan de Arucas en la estela del gótico catalán, Las Palmas de GC, 1999, p. 52).

Se realiza la alineación de las actuales calle León y Castillo y calle Reloj, ampliándose el ancho de la segunda con un muro de contención y rellenándose con hormigón el ensanche del pavimento para enrasar con el preexistente resto de adoquines prensados, y construyéndose la singular baranda perimetral del parque con piedra de Arucas. En la plataforma inferior se esboza una estructura radial de la jardinería, reservándose en su centro geométrico un vaso y acometida para la construcción de una fuente alegórica que nunca llegó a realizarse, justo encima de donde pasaba la Acequia Real cuyo cauce quedó cubierto.

En el centro de la plataforma superior se construyó una enorme cruz de piedra de cantería, emulando así la que se venía construyendo en la Sierra de Guadarrama (San Lorenzo del Escorial) que luego sería bautizado como el Valle de los Caídos o la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. En ésta de Arucas, su base reproducía el Yugo y las Flechas en sobre relieve, símbolos de la dictadura, con un texto alusivo al Alzamiento Nacional que ya no recordamos, al tiempo que las flores recortadas dibujaban un Viva España o un Presente, algo ya perdido también en nuestros recuerdos, voces muy usuales en la época para el régimen imperante.

El lugar fue el punto de encuentro donde cada 20 de noviembre se tributaba un homenaje floral y patriótico a los Caídos por la Patria en la Guerra Civil, donde los únicos caídos eran los del bando nacional, el bando azul, y allí los comparecientes lo hacían con la tradicional camisa azul bordada con el yugo y las flechas, y nos llevaban a todos los escolares para cantar el Cara al Sol. Los otros, los vencidos, eran Los Rojos, los del bando perdedor, lo que obligó a que dicho color se conociera más como encarnado (color carne) para no mencionarlos, pues todo se cuidaba con esmero sicológico.

Nuestra infancia avanzó en los tiempos del alcalde José Henríquez Pitti, y en su doble condición de Secretario Local del Movimiento, allí vestía como muchos su camisa azul y mano alzada. No entendíamos del Cara al Sol, del Prietas las filas, ni de las Montañas nevadas. Nos teníamos que aprender las letras de cantarlas un día sí, y otro también, y sobre todo, el gran día del 20 de noviembre, el aniversario del gran ausente siempre "Presente", Jose Antonio.

No fue nada visionario Henríquez Pitti cuando catorce años antes de ser alcalde, en un pequeño periódico local (La Voz del Norte, 22-oct-1932) loaba la celebración en Arucas del "Día de la Raza", diciendo «... Hoy cúmplese un sagrado vínculo de expansión de nuestra raza, cuando el inmortal navegante pisó por primera vez tierra americana, llevando en su espíritu de genio inquebrantable la semilla española: sangre, costumbres, lenguaje...». 

Diez años antes de la publicación de su loa, allá por 1922, un desconocido Franco en su diario de guerra de África (FRANCO BAHAMONDE, F.: Diario de una bandera, Madrid, 1922, pp. 129 y 177) ya describió con esmero las masacres étnicas realizadas, el mismo «... que dirigió  doce legionarios en un ataque del que volvieron ondeando en sus bayonetas las cabezas de otros tantos harqueños a modo de trofeo...» (PRESTON, P.: El holocausto español, Navarra, 2011, p. 18). Le distinguía la pureza de su "raza" frente a otras que poco importaban.

Cuando escribió aquella emotiva loa a la raza de "semilla española" no llegó a imaginar la "raza" estereotipada por el Dr. Vallejo Nágera Jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares, con la experiencia adquirida en los campos de prisioneros en la Alemania de la II Guerra Mundial que había visitado. Diseñó su perfil en el Gabinete de Investigación creado con la autorización personal de Franco mediante telegrama nº 1.565, de 23 de agosto de 1938 (GARZÓN REAL, B.: Auto de Inhibición Sumario (Proceso Ordinario) 53/2008 E, Juzgado Central de Instrucción Nº 5,  Audiencia Nacional, Madrid, 18-nov-2008, p. 13) y el asesoramiento de científicos alemanes, donde realizaron «..esa labor trascendente de higienización de nuestra raza ...». 

Sin consentimiento informado, sicoanalizaron a cincuenta reclusas de la cárcel de Málaga, que en su versión «... como seres degenerados acreditaban la criminalidad revolucionaria femenina, con un marcado carácter sádico...» (PRESTON, P.: El holocausto español, Navarra, 2011, p. 666).

La máxima era que los valores republicanos y de izquierdas eran hostiles y deberían erradicarse. Se buscaba la pureza de la raza, al igual que los nazis con la raza aria. Para los nazis, las diferencias segregables eran físicas, genéticas, de etnias caucásicas. Para Franco, las diferencias segregables eran los idearios de las personas, los llamados "rojos", o lo que era lo mismo, «judeo-masónica-comunista», para incluir a todo anti-patriota que se opusiera a sus ideas.

Incluso se llegó al extremo de buscar justificaciones psiquiátricas académicas para las mayores aberraciones humanas, en una moderna Inquisición, como escribió su amigo el comandante médico psiquiatra y jefe de ese Gabinete de Investigación Dr. Vallejo Nágera (VALLEJO NÁGERA, A.: Eugenesia  de la hispanidad y regeneración de la raza española, Burgos, 1937, pp. 58-61).

Si fuera poco convincente su título [según DRAE: eugenesia (Del gr. ε, bien, y -génesis) Aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana] con palabras mayores para quienes comulgaban con la religión Católica, contraria a toda manipulación humana, baste mencionar frases como «La salud de la raza exigía separar a los niños de sus madres rojas (...) porque eran seres degenerados, proclives a la delincuencia marxista» (PRESTON, P.: El holocausto español , Navarra, 2011, p. 666). Similares teorías a las utilizadas en los campos de concentración nazi donde aprendió.

No imaginó nuestro entonces alcalde que la "Raza" fuera también el título y argumento de la película patrocinada por el Consejo de la Hispanidad, con banda sonora interpretada por las orquestas Nacional, Sinfónica y Filarmónica, que mostraba al mundo el espíritu abnegado y valeroso del español, coincidente con el nacional-catolicismo del régimen, que en opinión generalizada fue guionizada por el propio Franco. El mismo Franco, ese hombre, que llenó el celuloide con veinticinco años de "paz" después, en un documental del mismo director cinematográfico Sáenz de Heredia.

La historia es inapelable, y a Franco lo desconectarían un 20 de noviembre para morir el mismo día del aniversario de Jose Antonio, para que solo hubiera un mártir que recordar si celebraban esos obligados actos de adhesión a los caídos. Porque todo estuvo sistemáticamente calculado y estudiado.

Estos son los pequeños pero grandes detalles de sus fobias que no se suelen contar de aquel que fue homenajeado con nuestro parque, y aún así nos impresionamos por lo que se cuenta de los nazis que segregaban por cuestión de genética, permaneciendo impasibles cuando aquí se segregó por las ideas. Los nazis no adoptaron a los niños judíos, aquí en España se sustrajeron sistemáticamente hasta 40.000 niños para educarlos en las ideas separándolos de sus madres rojas (...) porque eran seres degenerados, bajo el amparo de leyes inhumanas.

En su visita a Arucas no se paró a ver el parque de su nombre y desconocemos si lo llevaron a la Casa del Niño para ver esta obra benéfica que reeducaba la mente de muchos niños sometidos a malos tratos físicos y sicológicos, o para enseñarle los sótanos donde en 1937 instalaron una checa para depurar y castigar a muchos aruquenses, lugar a dónde acudían los niños para conocer de la suerte de sus padres sacados de sus casas en las madrugadas.

Es duro contar estas cosas, como lo es leerlas, y aunque nos duela, hemos de conocer de las mismas para valorar la historia, pues por encima de cualquier ideología están los derechos humanos que siempre deben ser prioritarios. Al menos así lo regula el Artículo 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, aprobado el 17 de julio de 1998 por la Conferencia Diplomática de Plenipotenciarios de las Naciones Unidas, que enumera los delitos tipificados como "crimen de lesa humanidad", que afectan a todos los actos inhumanos que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física. 

Ya llegada la democracia y aprobada La Constitución, la corporación presidida por el alcalde Juan Antonio Ferrera Santana (1983-87), se nominó como PARQUE DE LA PAZ recibiendo este nombre, con la simbología de representar la reconciliación de las dos Españas. Cualquiera de las siguientes acepciones que recoge el DRAE son buenas para definir el fin pretendido: «4. Sosiego y buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos. 5. Reconciliación, vuelta a la amistad o a la concordia. 6. f. Virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones». 

El vaso de la fuente que nunca llegó a terminarse se selló y se erigió un monolito en piedra de cantería. También se suprimieron los símbolos del franquismo en la gran cruz de piedra. El Director de la Oficina del Centro Histórico de Arucas (1997-1999), Federico Rivero Alemán, propuso la idea de desplazar la cruz, adosándola al templo para que perdiera protagonismo físico y simbólico, trabajo que se ejecutó piedra a piedra.

Igualmente se pavimentó parte de dicho parque, desapareciendo los pasillos de picón volcánico que separaban los parterres florales. En uno de ellos se encontraba un gran ficus blanco (Ficus elástica "Doescheri") cuyas hojas vistieron muchas de las coronas florales que acompañaban a los finados en sus entierros.

Tiempos atrás del siglo pasado fue llamado popularmente y en ocasiones el "Parque de los Enamorados", porque allí iban las parejas, apartándose del mundanal ruido y a la búsqueda de sus momentos felices, lejos del alcance de aquellos y aquellas que "En cualquier esquina sacan filo" o que "Hacen una sama de una escama".




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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense