jueves, 26 de junio de 2014

JUAN DE DIOS MARTÍN (Calle)


Antes EL TERRERO y REAL. 

El nombre de REAL obedece al antiguo trazado del Camino Real a cuyos márgenes crece el primer tejido urbano del entonces Lugar de Arucas. Es conocido que el primer asentamiento estable de los conquistadores  en la isla fue la fundación de la Ciudad Real de Las Tres Palmas, que se convirtió en la capital militar, administrativa y religiosa, desde la que se iniciaban las dos principales vías de comunicación, entonces llamados Caminos Reales, uno hacia el norte de la isla llamado Camino de Gáldar, y otro hacia el sur llamado Camino de Telde, lugares donde ya estaban los mayores asentamientos prehispánicos, al que debemos añadir Arguineguín, si bien al considerar los castellanos que era en la "parte de atrás de la isla", fueron reservados sus aprovechamientos para los prehistóricos ocupantes.

El Camino Real de Gáldar, al llegar aproximadamente al valle de los Cardones procedente del Portichuelo y Tenoya,  tenía una derivación que cruzando el barranco de Arucas, pasaba por El Carril, El Hornillo y la Hoya de San Juan, utilizando los mismo senderos que usaron los aborígenes canarios, enlazaba con las actuales calles de La Salle, de Juan de Dios Martín y de los Marqueses de Arucas, para llegar a la calle principal del antiguo entramado urbano que era la actual calle San Juan del entonces Lugar de Arucas.

Desde el enlace de esta calle que comentamos con la actual calle Marqueses de Arucas, surgieron variantes para llegar hasta la ubicación de la primigenia ermita de san Juan. Es destacable que en un lugar próximo, junto a la Acequia Real en la trasera del "Teatro Nuevo" pudo estar la primigenia ermita de san Sebastián.

Tenemos una referencia clara de la derivación del Camino Real hacia Arucas, en la descripción que aporta Geronimo Batista en la solicitud de una data al Cabildo General del 7 de junio de 1555, cuando pide unas tierras «... que son viniendo de Arucas a esta çibdad como pasan un barranquillo y desaguadero que sale de la Vega de Arucas corriendo del dicho barranquillo por luengo del a mano yzquierda, hasta subir a lo alto y lindando con el camino que viene a esta çibdad ...» (RONQUILLO, M. Y AZNAR VALLEJO, E.: Repartimientos de Gran Canaria, Las Palmas de GC, 1998, p.238).

Esta situación de Camino REAL que atravesaba espacios agrícolas abiertos debió mantenerse durante los siguientes siglos, pues según parece los primeros asentamientos poblacionales a sus márgenes comenzaron a surgir en el siglo XIX, conclusión que se infiere por la no existencia de viviendas anteriores a dicho siglo.

Y es en este siglo XIX cuando se documenta el nombre popular de EL TERRERO que algunas fuentes sostienen se debe a la antigua existencia de un terrero de luchas en el lugar. Si bien hay referencias a la celebración en su contorno de ferias de ganado durante las fiestas patronales de san Juan y de donde surgiría el lugar de la Feria cerca de El Pedregal, vinculadas a la celebración de luchas canarias las únicas que se conocen son del primer cuarto del siglo XX, cuando los hermanos Alfredo y Juan de Dios Martín Reyes ofrecieron en el solar amurallado de lo que después se llamaría Teatro Nuevo "excelentes temporadas gallísticas y de lucha canaria» (ZAMORA SÁNCHEZ, J.: La Obra del Cronista, compilación de Juan Zamora Maldonado, Las Palmas de GC, 2003, p. 404), que pocos años después otras cuatro personas lo techan con planchas de zinc para dar funciones de teatro y sesiones cinematográficas. En la segunda mitad del siglo XX, las luchadas se trasladaron a antiguo solar del actual Centro Municipal de Deportes en la calle Doctor Fleming. 

Como puede observarse todas las referencias documentadas son del siglo XX, y el nombre de la calle EL TERRERO ya era conocido en el siglo anterior, naciendo allí el 8 de diciembre de 1886 en el número 17 el primer cronista de Arucas Pedro Marcelino Quintana Miranda, que no dudamos hubiera dejado algo escrito sobre el origen del nombre de su calle, pues disfrutaba contando de esas pequeñas curiosidades.

Creemos que su origen es por mimetismo con su homónimo en la capital insular. Debe recordarse que desde muy antiguo las casas de una sola planta en Canarias son llamadas terreras. El lugar de igual nombre que existió en Las Palmas de GC, el entorno de la Alameda de Colón, era así llamado por ser todas las casas de una sola planta.

En esta calle solo existe un edificio de planta alta, el que correspondió a la familia Medina, del que se sabe que la planta alta fue edificada con posterioridad. No debe considerarse en su morfología dentro de este conjunto el inmueble conocido como El Barco, pues es la construcción trasera hacia el Pasaje Teruel que aprovechó la diferencia de nivel para habilitar los semisótanos como habitación. Y así está catalogado «Es el conjunto más homogéneo de casas terreras en el ciudad» (ALEMÁN HERNÁNDEZ, S. y MARTÍN HERNÁNDEZ, M.: Guía del Patrimonio arquitectónico de Arucas, Las Palmas de GC, 1994).

Con posterioridad la calle recibiría el nombre de JUAN DE DIOS MARTÍN, de su segundo apellido Jiménez del Águila, es en memoria del primogénito de Juan Manuel Martín, casado con María Antonia Jiménez del Águila, aruquense que emigró a Cuba y retornó sobre 1829, como todos los indianos invirtiendo aquí todos sus caudales en tierras, aguas y casas. El primogénito que había nacido en Cuba en 1822 fue heredero de su toledano abuelo materno, acaparando las mejoras hereditarias por su primogenitura, y las de sus hermanos solteros, alcanzando un gran patrimonio. Se casó con la hija del rico agricultor Gregorio Domingo Rodríguez Barbosa, que fue alcalde de Arucas en varias ocasiones (JESÚS Y VELEZ-QUESADA, P.P.: Arucas, hombres y hechos, Las Palmas de GC, 1984, p. 385).

Su posición económica le permitió dedicarse a la política siendo miembro de la insular Junta de Fomento, Tenencia de Alcaldía de Arucas, miembro de la Comisión de la División de la Provincia Canaria, Depositario de Bienes del Ayuntamiento, Juez de Paz, miembro de la Junta Local de Sanidad, nuevamente Concejal, Procurador Síndico, miembro de la Junta de Primera Enseñanza y de la Comisión de Abastos, etc.

El propietario de la hacienda La Grajería, que con anterioridad había pertenecido al también alcalde Mateo de Matos Quintana a principios del siglo XIX, fue celebrado "curandero" con un profundo conocimiento de la medicina natural y de la anatomía humana. Su gran vocación era prestar asistencia médica de forma desinteresada a cualquier persona, desde desgarros, contusiones o roturas, a la atención a todo tipo de enfermos para los que hacía los brebajes naturales. Murió en 1900, a los setenta y ocho años de edad. Puede que se eligiera esta calle para su nominación por ser propietario de las tierras donde se construyó el repetido Teatro Nuevo, en cuyo solar sus hijos organizaron luchadas y peleas de gallos como ya se ha dicho antes, y donde se inicia el sector que todavía es conocido popularmente como El Terrero.




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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense

miércoles, 25 de junio de 2014

JOSÉ FRANCHY ROCA (Calle)

Antes GENERAL SANJURJO, 18 DE JULIO, FRANCHY Y ROCA y lugar de TABAIBAL.

En la antigüedad la zona por donde discurre esta calle era conocido como el TABAIBAL, que venían siendo ocupados los sitios por los vecinos de forma ilegal dado que eran tierras de realengo, y serían legalizadas por el Cabildo General entre los días 10 y 14 de abril de 1697 mediante su venta por cantidad anual con carácter perpetuo. Como ejemplo citamos algunas de las ventas que se realizaron: 

Juan González, zapatero, vecino de Arucas, se obliga a pagar 8 reales de rédito perpetuo y anual por dos casas terreras, con su cocina y pedazo de corral, en el Tabaibal y falda de la Montaña de Arucas; Francisco Sánchez, vecino de Arucas, se obliga a pagar 4 reales por una cueva en la falda de la Montaña con un pedazo de sitio que ahora se le da para fabricar una casa en el plazo de tres  años, y con una cabida de 140 pies en cuadra, que linda por todas partes con realengos; Francisco Cabrera, vecino de Arucas, se obliga a pagar 4 reales por una cueva y medio sitio de 35 pies en cuadra, en la falda de la Montaña; Lucas Martín, se obliga a pagar 4 reales por un sitio de 70 pies en cuadra, en el Tabaibal, linda por todas partes con tierras rea1engas; Vicente Ramos del Pino, negro libre y vecino de Arucas, se obliga a pagar 4 reales por un sitio y una cueva junto a él de 70 pies en cuadra y en el Tabaibal, linda por una parte y otra con terreno realengo.

El viejo camino vecinal que penetraba en el TABAIBAL de la ladera o falda de la montaña, partiendo de la entonces recién abierta calle Rafael Diaz que enlazaba con el Camino de Trasmontaña, para comunicar las humildes viviendas allí existentes proclamada la Segunda República en 1931, se eleva a la categoría de calle y recibe el nombre FRANCHY Y ROCA. José Franchy y Roca (Las Palmas de GC, 1871 - México DF, 1944) fue un político canario, destacado líder del republicanismo federal tanto en Canarias como en toda España.

Abogado y periodista de profesión, fundó en 1902 la rama del Partido Republicano Federal en Canarias y la Federación Obrera Canaria. En su faceta como periodista fundó los periódicos Las Efemérides y El Tribuno, éste último como órgano de difusión de su partido político.

En sus orígenes políticos fue un firme defensor de los derechos de la clase obrera, organizó los gremios para la reivindicación laboral, principalmente el de trabajadores portuarios, quienes promovieron en 1910 la primera huelga acaecida en el Puerto de La Luz. Años más tarde adquiriría, en nombre de la Sociedad de Obreros del Carbón, un solar en el barrio de La Isleta para construir la Casa del Pueblo. La edificación se comenzó a levantar en 1913 y en 1936 fue volada con explosivos por los militares franquistas durante la sublevación que dio origen a la Guerra Civil Española.

En 1931, siendo secretario de gobierno de la Audiencia Territorial de La Coruña, fue elegido diputado por Las Palmas y poco después, en julio de 1931 fue designado Fiscal General del Estado, cargo del que dimitiría años más tarde, tras aprobarse por las Cortes Constituyentes  la Ley de Defensa de la República. Manuel Azaña, en su segundo mandato como Presidente del Consejo de Ministros en 1933, le designó para dirigir el Ministerio de Industria y Comercio, sin embargo, su mandato sería breve ya que sólo permaneció tres meses en el cargo, regresando a Gran Canaria. Iniciada la Guerra Civil, se exilió a México donde falleció en 1944. Sus restos mortales fueron trasladados en 1976 a Las Palmas de Gran Canaria.

Franchy Roca mantuvo estrechos vínculos con Arucas, participando en la inauguración de la sociedad casino El Progreso en 1908, lugar de encuentro de los radicalistas republicanos de Arucas que fueron bautizados por el político Luis Morote como los "Jóvenes Turcos", por su difícil lucha política local frente a los llamados "leoninos", seguidores de León y Castillo que tuvieron sus raíces primeras en el Partido Viejo de Arucas, quienes se habían hecho con el poder local y lo administraron durante varias generaciones de familias como si de un "sultanato" se tratara. Fue igualmente quien impulsó la Federación Obrera de Arucas, asesorándola en sus reivindicaciones laborales frente a la actitudes caciquiles que se daban en los patronos, negándose a cualquier negociación, y que terminaron por generar la mayor huelga del sector agrícola de la historia local.

Tras el golpe de estado y al inicio de la Guerra Civil que daría paso a la dictadura franquista, la Comisión Gestora Municipal en su sesión de 2 de octubre de 1936 en que modificaron muchas nominaciones de calles, dando cumplimiento al  Suplemento del Boletín del Gobernador Civil del 26 de septiembre, adopta el acuerdo de nominar a esta calle 18 DE JULIO, para conmemorar el golpe militar llamado por sus fervientes el "Alzamiento Nacional" que había tenido lugar el 18 de julio de 1936, escasamente 76 días antes de aquella sesión.

Aunque faltaba mucho tiempo por conocer como acabaría aquella aventura militar que se conmemoraba, alguna autoridad gubernativa debió llamar la atención que era vergonzoso nominar con tan importante fecha para la causa  para una mal llamada calle que era entonces de tierra apisonada, por tanto sin ni siquiera empedrar, y ubicada entonces en un barrio obrero con una población muy humilde, aunque en su inicio se encontraran un conjunto de viviendas terreras de cierta prestancia construidas en el paso del siglo XIX al XX.

Como decía, debió ser importante y escandalosa la "metedura de pata" de la Comisión Gestora, que inmediatamente a la siguiente sesión celebrada un festivo como era el 25 de diciembre del mismo año, adoptaron un nuevo acuerdo por el que nominaban esta calle como GENERAL SANJURGO,  y trasladaban la nominación de 18 DE JULIO para la entonces calle Canónigos, la actual calle Reloj, de mucho más prestancia, con los más modernos pavimentos prensados, donde tenía su casa el párroco Cárdenes y dando a la fachada sur del nuevo templo de la Iglesia de San Juan Bautista. Eso era una enmienda en todo regla para prestigiar el día del Alzamiento, y así arreglar el desaguisado que habían cometido dos meses antes con las prisas.

La nominación de esta calle como GENERAL SANJURJO, lo es para rendir memoria a quien iba a asumir la jefatura del Estado que le ofrecían los sublevados, fallecido a los dos días del Alzamiento (20-07-1936), José Sanjurjo y Sacanell (Pamplona, 1872 - Estoril/Portugal, 1936). Huérfano de un coronel carlista, siguió la carrera militar y recibió destinos en Cuba y Marruecos. Ascendió por méritos de guerra hasta el generalato en 1921, año en que fue nombrado gobernador militar de Zaragoza.

Desde allí secundó el golpe de Estado del General Primo de Rivera en 1923, con cuya dictadura colaboró estrechamente. Como comandante general de Melilla preparó el desembarco de Alhucemas, que acabó con la insurrección de Abd-el-Krim (dirigente de la resistencia contra la administración colonial española y francesa en el Rif, y presidente de la efímera República del Rif entre 1923 y 1926), consolidó el protectorado español en Marruecos y proporcionó a la dictadura uno de sus mayores éxitos. Su labor al frente del ejército de Marruecos le proporcionó ascensos, condecoraciones, un título nobiliario, Marqués del Rif y un prestigio incontestado entre los jóvenes oficiales africanistas.

Al proclamarse la Segunda República en 1931 aceptó el cargo de Director de la Guardia Civil, del que fue destituido por sus excesos en la represión contra movimientos obreros. Pasó entonces a dirigir el Cuerpo de Carabineros, pero la derecha instrumentalizó este cambio presentándolo como una discriminación sectaria del gobierno de Azaña.

No simpatizaba ni con la orientación izquierdista del gobierno, ni con el carácter democrático del régimen republicano, como demostró encabezando un intento de golpe de Estado en Sevilla que fracasó en 1932. La pena de muerte le fue conmutada por la de cadena perpetua, y fue excarcelado por el gobierno de derechas que salió de las elecciones de 1933. Partió al destierro en Portugal, donde pudo conspirar contra la República con total libertad.

Convertido en un símbolo para los militares reaccionarios descontentos con el triunfo electoral de la izquierda en 1936, fue reconocido como jefe por Mola, Franco y los demás conspiradores que prepararon el alzamiento del mes de julio. Murió en un accidente de aviación cuando. General Sanjurjo -hoy calle José Franchy Roca- golpista por naturaleza, quien no dudó en reprimir con exceso los movimientos obreros, quien lo intentó una vez y en la segunda, cuando se creía el General Jefe del Levantamiento, murió en un misterioso accidente de avión cuando venía de Portugal para llegar a Burgos y asumir la jefatura del Estado que le ofrecían los sublevados, fallecimiento que dejaría expedito el camino para Franco.

Del misterioso accidente, el falangista y piloto Juan Antonio Ansaldo que resultó ileso, en su libro Mémoires d'un monarchiste espagnol, 1931-1952 (Mónaco, 1953) dice que fue un «aterrizaje de emergencia» argumentando que su aparato perdía fuerza y posiblemente se había roto un hélice; resultó ser un dudoso accidente que se presta a la teoría de que Sanjurjo vivo habría sido el Generalísimo y tras la victoria impondría de nuevo la monarquía. Tuvo odio permanente hacia la República, aunque ésta le condonara su pena de muerte en la primera intentona.

Aprobada la Constitución de 1978, se adopta el acuerdo que la calle recupere su primera nominación incorporando el nombre de pila y quedando en JOSÉ FRANCHY ROCA.





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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense


martes, 24 de junio de 2014

INGENIERO ORENCIO HERNÁNDEZ (Calle)


Antes 14 DE ABRIL y DE LA GLORIA. 

En la antigüedad era llamado Callejón DE LA GLORIA. Se iniciaba con un arco parejo al del Callejón llamado como Del Arco, actual calle Doctor García Guerra, este en el ángulo nordeste del alineamiento perimetral del espacio que luego sería la Plaza de San Juan, terminando en una gran pendiente. La prolongación de esta calle desde la calle Marqueses de Arucas hasta la calle Profesor Manuel Hernández, se realizó cuando la construcción del Asilo-Hospital que donó el Marquesado en febrero de 1934, edificio hoy conocido como Casa del Niño. Hasta ese momento todo el "sequero" o "arrifal" se supone era atravesado por un atajo con mucha dificultad para llegar a lo que era conocido como El Pedregal, a partir de la repetida calle Profesor Manuel Hernández, inclusive, que también sería construida con posterioridad.

Interpretemos correctamente el significado del canarismo "arrifal" para imaginarnos su realidad de entonces. Según la Academia Canaria de la Lengua, "arrifal" es un «Terreno pedregoso e improductivo, generalmente cubierto de maleza», aportando el propio diccionario como ejemplo una locución muy apropiada «En estos arrifales no hay más que tabaibas y lagartos». Así con esta recreación y añadiendo que era una fuerte rampa, el propio arquitecto del Asilo Hospital Miguel Martín-Fernández de la Torre ya consideraba lo que resultaría terminada la obra «la calle tiene una pendiente violentísima, siendo imposible para el tránsito rodado» (ÁLVAREZ ÁLVAREZ, R. y ABRANTE LUIS, M.: La Educación Silenciada. La Casa del Niño de Arucas, Las Palmas de GC, 2014), como así ha resultado que sólo es transitada para bajar y las aceras escalonadas.

Está acreditada la costumbre al uso en la conquista, de llamar a los “callejones” históricos de igual forma a que lo eran en Andalucía, particularmente Sevilla, donde localizamos el mismo en el barrio de la Santa Cruz, al igual que lo hubo en el Real de Las Palmas, hoy llamada Agustín Millares, y en Santa Cruz de Tenerife, costumbre que se trasladó a Arucas. Cuando se inició la construcción de la nueva casa de planta alta esquina a calle Pedro Marichal, número 1, entre 1864 y 1866, empezó a conformarse la alineación del callejón, según refiere el primer cronista «… comenzó á alinearse el vereducho […] había entonces una casilla vieja y un cercado plantado de tártagos, que entonces se cultivaban en Arucas para el alumbrado …» (QUINTANA MIRANDA, 2015 p. 84).

Considerando la antigüedad de la denominación que popularmente se le daba a la calle, y que La Gloria es un término al uso por la iglesia católica, habitual expresión en los responsos de los finados o fallecidos, cuando el cura dice como consuelo a los familiares “ya está con Dios en Su gloria”, como sinónimo del "cielo" mismo. Tampoco hemos de olvidar que la memoria colectiva de los pueblos en la génesis de los topónimos en muchas ocasiones opera con sarcasmo, y podría interpretarse como la subida a la gloria, pues cuando arriba se llegaba era después de un gran esfuerzo. Más aún cuando la calle que la prolonga en línea recta, detrás de la antigua ermita de san Juan, era ya conocida como calle del Osario, por encontrarse allí el osario donde se depositaban los huesos exhumados del pequeño cementerio que allí había. De donde, "del cementerio a la gloria" hay sólo unos pasos.

Tras el inicio de la Segunda República Española, fue rotulada como 14 DE ABRIL, fecha que recuerda el día de su proclamación en 1931. Fue el primer estado totalmente democrático  que existió en España en el período que abarca desde el 14 de abril de 1931, fecha de su proclamación y de la salida de España del rey Alfonso XIII, hasta el 1 de abril de 1939, fecha de la victoria definitiva del bando insurgente en la Guerra Civil Española que siguió al golpe de estado  del 18 de julio de 1936 y que daría paso al periodo histórico conocido como "dictadura franquista".

Durante este periodo republicano se llevaron a cabo diversas reformas, como la agraria, que en la mayoría de los casos no cumplieron con las expectativas generadas. A la par, la falta de progreso acrecentó también paulatinamente el malestar del llamado proletariado (DRAE: 1. adj. Perteneciente o relativo a la clase obrera. 2. adj. Se decía de quien carecía de bienes y solamente estaba comprendido en las listas vecinales por su persona y prole). Tras múltiples huelgas, levantamientos populares y alternativas en el poder, se produjo la sublevación de militar del 18 de julio de 1936 que desembocó en la triste Guerra Civil antes mencionada.

Con posterioridad, al inicio de la dictadura franquista, la Comisión Gestora Municipal en su sesión de 2 de octubre de 1936, acuerda nominar la calle INGENIERO ORENCIO HERNÁNDEZ, en recuerdo del ingeniero aruquense Orencio Hernández Pérez autor del proyecto y director de las obras de la Presa del Pinto de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas (ZAMORA SÁNCHEZ, J.: La Obra del Cronista, compilación de Juan Zamora Maldonado, Las Palmas de GC, 2003, p. 341), cuya primera piedra fue colocada el domingo 23 de abril de 1899. La construcción de la presa, la primera de la isla, fue un hito de gran importancia para la agricultura aruquense, al mejorar notablemente la disponibilidad de los recursos hidráulicos de forma permanente.

Realizó el proyecto del Puerto de Arrecife, en el que aplicó el sistema de muralla interior y revestimiento de escolleras, estudiado cuando participó como segundo ingeniero en la construcción del Puerto de La Luz diseñado por el que es considerado su maestro, Juan de León y Castillo (HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ, A.: Juan de León y Castillo, Las Palmas de GC, 2006, p. 147).

El nombre del Ingeniero Orencio Hernández había sido ya dado por el ayuntamiento republicano a la actual calle Marqueses de Arucas (tenía aún su antiguo nombre de calle Muñoz), nominación que sería modificada en la misma sesión de la Comisión Gestora Municipal para reconocerle al Marquesado su silencio ante el cambio de uso del edificio citado para Casa del Niño, que de alteraba el mandato testamentario de Asilo-Hospital.


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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense




lunes, 23 de junio de 2014

HERRERIA (Calle)

Antes QUINCE DE  NOVIEMBRE, GENERAL MOLA y HERRERÍA. 

Su más antigua mención documental la encontramos en la descripción de las tierras que tiene el cura allá por 1556 «Yten tiene la dicha iglesia un sitio y solar de tierra pequeña que dejó a la iglesia Catalina Ximénez que da por linderos tierras de la herrería y el Camino Real por ambas partes, y al presente está arrendada por dos reales cada año al padre Tomás Álvarez, cura, y no hay más título que la pacífica posesión en que está la iglesia» (SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, J.: Historia de la Parroquia de San Juan Bautista de Arucas 1515-1817, Las Palmas de GC, 2013, p. 29).

Las tierras dejadas por Catalina Ximénez es lo que hoy conocemos por Parque de San Juan y en cuanto al mencionado cura Tomás Álvarez, es el primero que aparece en la copia de los Venerables Curas que han sucedido en la parroquia desde el 18 de Octubre de 1556, de cuando el visitador y vicario Fernán González de la Costa lo nombró y colocó el Santísimo en la Parroquia «suponiendo siempre que antes de dicha colocación hubo Capellanes curados para administrar sacramentos por haber pila bautismal en dicha Villa». 

«D. Tomás Álvarez el supradicho, natural de Miranda de Duero, en España, fue cura primero de esta Parroquial del Sr. San Juan Bautista de esta Villa de Arucas, siendo nombrado Juan Sánchez por primer Sacristán a quien se le señaló 10 fanegas de trigo de salario pagado por el mayordomo de fábrica Pedro Jiménez que fue el primero» (QUINTANA MIRANDA, P.M.: Cuaderno 1º de notas referentes al pueblo y parroquia de Arucas, ed. digital, 2012, p. 56). Según nota del editor de la obra citada, el Cuaderno tiene una anotación escrita a bolígrafo y corresponde a una caligrafía no reconocida del autor que dice: "Portugués: Miranda de Duero fue diócesis del Noreste de Portugal, hoy Braganza".

De la mención tierras de la herrería surge el más antiguo topónimo de HERRERÍA no ofreciendo dudas obedece a la existencia de una herrería en el lugar. En el lugar de Arucas se tienen noticias documentales de la existencia de un herrero en 1622 llamado Antonio Díaz (RODRIGUEZ CALLEJA, J.:  La Población de Arucas y Moya en el siglo XVII, Las Palmas de GC, 2002, p. 257).

En la antigüedad el buen oficio de herrero o cerrajero era muy apreciado, y se ocupaba del herraje del ganado y de la producción de piezas de ingenios azucareros y trapiches, marcas, cerraduras, pasadores, pesas, plegajes y ejes de carros, pernos para prensas, hierros de macete, clavazón para el picadero, cinchos para los ejes, rodillos, chapas, etc.

Las ordenanzas de la isla de 1531 designaban a un herrero o calderero como fiel de las pesas y medidas metálicas. Un ejemplo lo tenemos en el precio que se pagaba en 1504 por una media docena de herrajes acemilares, para mulas o machos de carga, que se pagaban a 147 maravedís, y en 1522, la docena de herrajes costaba 250 maravedís.

En tiempos de la Segunda República la calle recibió el nombre de QUINCE DE  NOVIEMBRE por acuerdo plenario de 26 de junio de 1931 y accediendo a la «petición de don Pablo Cabrera y otros vecinos de esta localidad»que no guarda relación con ningún acontecimiento aruquense relacionado con dicha fecha, y que podría recordar al 15 de noviembre de 1344, fecha de la bula del papa Clemente VI otorgando el Señorío de las islas Afortunadas junto con el título de Príncipe de la Fortuna al infante Luis de la Cerda, conde de Clermont, pariente de los reyes de Castilla y Francia.

Pero la nominación republicana no lo puede ser por una celebración, sino en homenaje y por un triste recuerdo, del 15 de noviembre de 1911, de cuando en el colegio electoral de Molino de Viento de la capital insular, dentro de una tensa jornada electoral, se suceden discusiones entre apoderados sobre la validez o no de los votantes, y un notario llevado por la oposición, es conminado a abandonar el local.

La falsa noticia de la detención del republicano federal José Franchy y Roca provocan que numerosos obreros acudan a las puertas del colegio, la guardia civil hace acto de presencia y, junto a guardias municipales, custodian la entrada del colegio.

Al cerrarse las urnas a las cuatro de la tarde, una piedra cae al pie de los guardias que, sin previo aviso, disparan a los concentrados sus máussers (fusil mosquetón español con 7x57 mm de calibre), muriendo seis personas todos ellos trabajadores de La Isleta (MILLARES CANTERO, S.: "15 de noviembre de 1911. Noventa y seis años de la masacre de obreros de Arenales", Revista Canarii, nº. 6, 2007, Fundación Canaria Archipiélago 2021).

Al inicio de la dictadura franquista, la Comisión Gestora Municipal en su sesión celebrada el 2 de octubre de 1936, esta calle sufrió los embates propagandísticos del régimen y se rotuló como GENERAL MOLA. Hace referencia a Emilio Mola Vidal (Villa Clara/Cuba, 1887 - Alcocero/Burgos, 1937).

Tras su formación y graduación como teniente en 1907, fue destinado al Regimiento de Infantería Bailén, y después sirvió en la guerra colonial española de Marruecos, en el regimiento de Infantería de Melilla, donde recibió la Medalla Militar Individual por la campaña de 1909 y donde se convirtió en una autoridad en asuntos militares. En 1927, con cuarenta años, fue ascendido a general de brigada y se hizo cargo de la comandancia general de Larache.

Mola fue también Director General de Seguridad en 1930, un puesto político donde sus ideas conservadoras le hicieron muy impopular entre la oposición socialista y republicana. Una de sus labores más relevantes en el cargo fue la reorganización del Cuerpo de Policía.

Tras la proclamación de la República en abril de 1931, Mola fue encarcelado y separado del servicio activo. Después de la fallida sublevación del general Sanjurjo en 1932, y a pesar de que no había tenido intervención alguna, el Gobierno de Manuel Azaña le pasó a la segunda reserva. Los problemas económicos que se derivaron de la suspensión de sueldo lo llevaron a hacer juguetes y a escribir en distintos medios para conseguir algo de dinero.

En mayo de 1934 Mola fue amnistiado y regresó al ejército, colaborando en el Estado Mayor Central del Ejército con el general Francisco Franco y otros. En agosto de 1935 fue nombrado general jefe de la Circunscripción Oriental de Marruecos, con sede en Melilla, y a finales del mismo año Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos, con sede en Tetuán, capital del Protectorado español de Marruecos, donde facilitó el aterrizaje de Francisco Franco procedente de Canarias y puso las tropas a sus órdenes.

Fue el fiel compañero del General Sanjurjo en las intentonas, el juguetero amnistiado por la República, el Director de la sublevación, el primero en ponerse junto a Franco en Marruecos, y quien le facilitó campo de aterrizaje y tropas. Franco le concedió a título póstumo en 1948 el honor de Duque.

Se cuenta que dijo aquello "...eliminar sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros..." (PRESTON, P.: El holocausto español , Navarra, 2011, p. 18). Sembró el terror con las purgas en Navarra, Galicia, Castilla La Vieja y León. También el general Mola moriría en junio de 1937, como consecuencia igualmente de otro accidente de avión, estrellándose en el monte Brújula (Burgos).

Se cuenta que el embajador alemán, general Wilhelm Von Faupel, advirtió en su diario que la desaparición del "Director" le había quitado a Franco un problema de encima cuando anotó: «El Generalísimo, sin duda, se siente aliviado por la muerte de Mola» (BLANCO ESCOLÁ, C.: General Mola: el ególatra que provocó la Guerra Civil, Madrid, 2002, p.340).

Con posterioridad a la aprobación de la Constitución, el pleno municipal celebrado el 24 de abril de 1981, entendió más acertado que la calle recuperara su antiguo nombre de HERRERÍA y adoptó el acuerdo a tal fin.



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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense




sábado, 21 de junio de 2014

PILAR MEDINA (Calle)

Antes ROSALES.


Hasta 1936 la calle mantuvo el nombre de ROSALES. Este patronímico es muy frecuente en el antiguo Lugar de Arucas y a lo largo de su historia.

Dentro de lo alcaldes ordinarios del s. XVII es mencionado el Capitán Francisco de Rosales, que fue elegido para tal empleo dos veces, en 1635 y en 1637. También aparecen otros vecinos así apellidados, y de cierto renombre, que salpican nuestra historia local.

Cronológicamente tenemos a Felipe de Rosales, quien en 1579 aparece como fundador de la Cofradía de la Vera Cruz en la parroquia de Arucas, que en su condición de principal impulsor pudo tener su domicilio o bienes inmuebles muy cerca de aquí. «En el año de 1579 se constituye en la parroquia de Arucas, la Cofradía de la Vera Cruz, de fecunda historia hasta 1830, en que desaparece, como otras, debido a la ruina que les produjo las leyes desamortizadoras. Felipe de Rosales es su fundador y autor de casi todo el primer libro, el "Libro Viejo", de la señalada Cofradía, escrito con elegante caligrafía del siglo XVl. En el citado libro encontramos el dato siguiente: "1579.— padrón de los cofrades de la santa vera crus desta villa de Arucas difuntos y Bibos que gozan de las misas y lo demas—primeramente el Sor. Pedro Seron que sea en gloria.— la sra. doña Sufia de Santa Gadea su muger"» (CABALLERO MUJICA, F.: Pedro Cerón y el mayorazgo de Arucas, Las Palmas de GC, 1973, pp. 56-57).

Sobre la posesión de inmuebles del mencionado está documentado en las cuentas del mayordomo parroquial Pedro Hernández que «Se le hace cargo de 5.000 mrs. que son de cuatro pagas del tributo que paga Felipe de Rosales de las casas que tiene a tributo que fueron de Juan Alonso que son las del repartimiento que cada una paga, son dos doblas y media» (SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, J.: Historia de la Parroquia de San Juan Bautista de Arucas 1515-1817, Las Palmas de GC, 2013, p. 53). Es también quien en 1585 aparece como prioste de la Cofradía del Santísimo Rosario de la Virgen y escribano de la relación de capellanías de misas rezadas y cantadas, de donde se infiere conoce y tiene información completa de los bienes inmuebles dejados a la fábrica parroquial.

Otro persona importante es Félix de Rosales, vecino de Arucas quien en 1647 actúa como amanuense en el reparto escrito de aguas de la Heredad de Arucas y Firgas, que fue confeccionado por los Alcaldes de Aguas Antonio Trujillo, Capitán y Familiar del Santo Oficio y Gaspar de Ayala. Fue hecho en el Pago de los Trapiches conforme a los datos del Repartidor de aguas Juan Rivero. Este documento fue protocolizado más tarde, el uno de julio de 1790, por el Escribano Público de Las Palmas, Andrés Cabrera de León, por orden del Corregidor y Capitán de Guerra Vicente Cano (ROSALES QUEVEDO, T.: Historia de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, Las Palmas de GC, 1977, p. 8).

Con posterioridad son distintos y numerosos los personajes con este apellido, en su mayoría vinculados a la Heredad, donde ocuparon diversos cargos de gobierno, deduciendo por tanto que eran significativos propietarios de tierras y aguas. En cualquier caso hay que considerar que el topónimo de esta calle está en el grupo de los más antiguos, de donde debe corresponder a los siglos XVI o XVII.

Tras el golpe militar y en el inicio de la guerra civil, la Comisión Gestora Municipal en su sesión de 2 de octubre de 1936 acuerda nominar esta calle a PILAR MEDINA, y paralelamente restituye el nombre de la calle La Cruz que había sido rotulada con el nombre de esta señora el 29 de enero de 1933 durante el mandato del alcalde accidental republicano José González Santana, por la convalecencia de Nicolás Lorenzo Fernández. Conocer de las circunstancias y de los atributos de las personas que no son coetáneas nuestras, leyendo los fríos acuerdos resumidos de las sesiones plenarias del Ayuntamiento, siempre es tarea difícil y puede inducir a errores.

La nominación hace referencia a Maria del Pilar Medina Rivero, con una única y pequeña referencia bibliográfica local que se limita a dar cuenta que era la mujer del terrateniente del Trapiche Rafael María Suárez y Suárez (ZAMORA SÁNCHEZ, J.: La Obra del Cronista, compilación de Juan Zamora Maldonado, Las Palmas de GC, 2003, p. 346), quien en la primera mitad del s. XX destacó por sus múltiples iniciativas colaborando económicamente en asuntos de interés general, como es el caso de la Iglesia del Trapiche que se levantó por iniciativa de los vecinos y que sin el apoyo económico de este matrimonio difícilmente hubiera alcanzado su culminación. La plaza de este singular barrio construida en 1937 siendo alcalde Bruno Falcón Fernández, fue igualmente nominada con su nombre.

A Pilar Medina de Suárez como era conocida, le tocó vivir su propia lucha personal con la enfermedad que arrastró en los últimos años de su vida, aferrándose a ella y buscando una solución de continuidad consultando a distintos médicos de renombre en Europa, y en ese viajar sorprendió a todos la noticia fatal: 

«Pilar Medina Rivero ha muerto. Al amanecer del jueves dejó de existir en Madrid, recién regresada de Suiza, y cuando se disponía a volver, otra vez, a esta su tierra canaria que tantas veces dejara circunstancialmente, presa del vértigo que lleno de fecundos afanes su vida de mujer excepcional... Se quebró su vida en plena juventud, inexorablemente, dolorosamente, abatida por irreparable mal. Peregrinó por Europa Pilar Medina, visitó las más celebradas clínicas, confió al final —un triste final de amarga desesperanza— los ya tenues hilos de su inquieta existencia a la sabiduría de las eminencias, del dolor físico, mas todo en vano. Ni su juventud, ni la reciedumbre de su fortaleza, ni su espíritu fuerte e infantil a la vez, que la confortaba aunado al intenso cariño de su esposo y de los hijos de su alma, lograron otra cosa que suavizar un poco el tránsito de esta señora, cuya desaparición lleva a innumerables hogares una honda amargura» (La Provincia, 16-sep-1933).

Su marido, Rafael María Suárez y Suárez, de mayor edad y con quien se había casado en segundas nupcias, había fallecido el 14 de enero de 1919, y desde ese momento Pilar Medina tomó el testigo de la gran actividad agrícola que desarrollaban, siempre ayudada por sus hijos Rafael, María y Juana Teresa.

Le toca vivir en tiempos de muchas dificultades en el sector primario, conviviendo con actitudes "caciquiles" de los patrones agrarios que mantenían los hábitos de explotar al jornalero de sol a sol, amparados por el régimen dictatorial impuesto por el General Primo de Rivera, sin concesiones de mejoras salariales, o derechos para las mujeres que empaquetaban los plátanos a las que tanto se acercó Pilar Medina, sin respeto a la edad del menor que por ser hijo de un jornalero venía obligado a trabajar cuando debería estar en las escuela, y todos, sin derechos algunos a prestaciones sociales, porque en esos tiempos no existían las mutualidades que respondían ante los accidentes laborales.

El comportamiento de esta mujer, era poco frecuente en su época, destacando por su buen hacer sincero para con las clases más necesitadas, siendo modélica con los propios jornaleros que trabajan las muchas tierras de la familia. No lo ejercía por alcanzar el prestigio social, sino por la justicia social, desde la perspectiva que algo pequeño para sí, podía ser muy importante para otros. Y lo hacía manteniendo el anonimato, que sólo aquella familia que resultaba auxiliada con su apoyo económico era quien realmente conocía, respetando así la intimidad. Trascendía exclusivamente en el entorno de aquellas familias que se veían auxiliadas.

Su forma de ser distaba mucho de los habituales ámbitos de la clase alta a la que pertenecía, y probablemente, a muchos de esos "caciques" no agradaba que rompiera las reglas y jornales que se seguían en la agricultura isleña. Más aún cuando llegada la Segunda República los "caciques" radicalizaron sus posiciones cuando se vieron obligados a constituir mutuas laborales que garantizaran los accidentes y bajas laborales de sus jornaleros.

Aún así, mantuvo su condición de empresario o patrón agrario, y participa del interés general del sector, en aquellos que no lesionan la justicia social. Así la encontramos en la constitución del Sindicato Agrícola del Norte de Gran Canaria, entre los primeros firmantes Francisco Gourié, Laureano de Armas, Manuel Hernández Martín, Pilar Medina, Rafael Suárez (hijo), Manuel del Toro y otros varios cosecheros exportadores de importancia. Como también, entre aquellos que hicieron posible la carretera de Tamaraceite al Puerto de suma necesidad para el transporte de la fruta al muelle, como recoge el agradecimiento del pleno del Ayuntamiento de Las Palmas del 2 de abril de 1932 «... de las obras de la carretera del Puerto, proponiendo que la Corporación haga constar en acta la gratitud a doña Pilar Medina, don Manuel del Toro y a don Sixto y don Enrique del Castillo».

Su identificación con el Trapiche no se limitó sólo a la construcción de la nueva iglesia, pues además donó una «preciosa imagen dé San Rafael acompañado de Tobías» que mantenían en su casa particular; a ello hay que sumar su permanente preocupación por sus convecinos dándoles trabajo, ayudas económicas y de todo tipo, inclusive llevando al Obispo al pago «En este día, dedicado al descanso, fué objeto por parte de los vecinos de dicho barrio de innumerables atenciones hospedándose en la amplia y bonita propiedad de la señora doña Pilar Medina, víuda de don Rafael Mª. Suárez,  quien galantemente cedió su casa, para que en ella habitara su S. I. el tiempo necesario hasta cumplir el sagrado deber». 

No resultó extraño que tras la noticia de su muerte el 15 de septiembre de 1932, aún conociéndose por todos su grave enfermedad, tan sólo tres días después motivara un editorial de "La Voz Obrera" de Arucas que empezaba y terminaba con los siguientes párrafos: «Obreras de Gran Canaria: Doña Pilar Medina, la mujer sublime, todo corazón, que supo derramar el bien a raudales entre los desheredados, sin que su mano izquierda viera jamás lo que hacía la derecha, ha muerto. (...) Con gusto veríamos que nuestro ilustre Ayuntamiento que tan pródigo ha sido en la nomenclatura de nuestras Vías ciudadanas, dedicara una a la ilustre finada, aunque no haga falta para perpetuar su nombre, pues éste estará grabado eternamente en el corazón de todos». 

Conocedora de que su vida se apagaba dejó escrito el mandato a sus herederos de entregar «un donativo de mil pesetas a la Junta de beneficencia creada en esta ciudad para socorrer a los pobres que viven de la caridad pública». Se hacía difícil encontrar un colectivo al que no hubiera llegado su ayuda, y como evidencia curiosa, al siguiente domingo de su fallecimiento, 18 de septiembre, los jugadores del Marino Club de Futbol lucieron brazaletes negros en señal de duelo por la miembro honoraria del club.

El ayuntamiento de Arucas de la Segunda República toma el acuerdo de poner a su nombre la calle de La Cruz, y convoca un acto de homenaje el domingo 29 de enero de 1933, de máxima solemnidad, descubriendo una placa. Cuenta la crónica que «Desde muy temprano fué reuniéndose una gran multitud en la esquina de la nueva calle "Pilar Medina", compuesta en su mayoría por hombres de trabajo, mujeres y autoridades y representantes de todas las entidades locales. La banda de música municipal ejecutó el himno de Riego al comenzar el acto descubriéndose la lápida».

El acto que estuvo presidido por el convaleciente alcalde de Arucas, Nicolás Lorenzo Fernández, quien subió a la tribuna para dar la palabra al Teniente alcalde y al «periodista y orador Juan Rodríguez Doreste [alcalde de Las Palmas 1983-1987], quien hizo el panegírico de la desaparecida. Se refirió a las luchas del capital y el trabajo, lucha cruenta y constante en la que los humildes buscan el mejoramiento físico y moral y las reivindicaciones justas de sus derechos, atropellados por capitalistas sin corazón, ciegos ante el brillo del dinero, conquistado con el sudor de aquellos a quienes atropella. En esas luchas —dice—, al igual que en la marcha mecánica de todo lo creado, es necesario y con frecuencia sucede, que el lubricante alivie el engranaje do la maquinaria de su perenne rozamiento. Así sucede hasta en el cuerpo humano. En el combate de clases, el acto que se lleva a cabo es un lubricante en esa lucha, y una demostración también de que el proletariado sabe ser agradecido y justo, rindiendo con toda nobleza un tributo a la que supo ser humana en su trato con sus obreros» (La Provincia, 31-ene-1933).

Tras el golpe militar y al inicio de la guerra civil, la Comisión Gestora Municipal en su sesión de 2 de octubre de 1936 decide restituir el nombre a la anterior calle de La Cruz revertiendo el acuerdo republicano y dando el nombre de PILAR MEDINA a esta calle, sin vinculación aparente con la homenajeada. Pretendían así argumentar que los "rojos" habían desposeído el santo nombre de la "Cruz" a una calle por su ideario ateo, y ocultando que ninguno de los "caciques" que se decían amigos de Pilar Medina comparecieron en su acto de homenaje.

Y también se ocultó deliberadamente que la elección de la calle de la Cruz  para dedicársela en homenaje a Pilar Medina, lo era por ser la calle flanqueada al poniente por la sede de la Sociedad de Trabajadores, llamada La Atlántida tras la Guerra Civil, y al naciente por la sede de la Federación Obrera, edificio que fue incautado y conocido después como "Gota Leche", siendo fijada la placa conmemorativa en la fachada lateral de la misma por su acreditada personalidad de estar siempre al lado de los trabajadores del campo.  

 
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Fuente: "Calles con historia como Penny Lane", Parte Tercera de mi libro Silencios rotos. El desflorillado de la historia aruquense, ed. digital 2012 - MDC Silencios rotos : el desflorillado de la historia aruquense